miércoles, 1 de marzo de 2017

Coloquio Descartes

A principios del año de 2016 la Universidad Descartes me invitó a un coloquio literario. En su momento le pregunté a Rox cuál era la dinámica. Ella me pidió que hablara sobre Biliyin y sobre mi experiencia con la lectura y la escritura. Luego pregunté si debía llevar cuentos para leer, pero dijo: “No”, que solo con mi presencia era suficiente porque había otros dos invitados, sería cosa de charlar algunos minutos.
Esa tarde llegué a la hora indicada, con un café en la mano y el programa del coloquio en la otra. Entré a la sala que se encontraba casi llena. Localicé a Rox, nos saludamos y señaló el lugar que me correspondía en la mesa. Llegaron los otros dos invitados, conocidos míos, con sendas carpetas y libros. Yo, café en mano, miré a Rox, quien al ver mi cara de tapir acorralado, me dijo: “Tranquilo, tú puedes. Habla de biliyin y de … bla bla blá…”. Apenas la escuchaba, entretenido conmigo mismo, buscando qué decir. Esa tarde libré el compromiso saltando al vacío, y Rox (imagino contenta), profetizó: “El próximo año vendrás de nuevo al coloquio…pero solo”.
A finales del mes de enero del 2017 la profecía comenzó a cumplirse. Cuatro muchachos me citaron para una entrevista por demás divertida. Ahí me entregaron un documento invitándome para el día miércoles ocho de enero a las cinco de la tarde, en la sala Descartes, al coloquio literario 2017. Pregunté a Rox si llevaba algo para leer, pero me dijo: “No”. Ni insistí. Ahora estoy decidido a recorrer el mismo camino del año anterior, ir a la misma cafetería, llegar al lugar indicado para el coloquio, pedir un programa de mano y buscar a Rox. ¿Cábala? Quizá, aunque más bien es una cuestión circular, de reinvención. Salto al vacío.
También para esta oportunidad quisiera hablar un poco sobre Leer y Escribir. Para tal fin realicé la mundialmente desconocida “Encuesta Montañowsky”. Pregunté a varios conocidos y afectos, qué características tiene para ellos una lectora o lector promedio de libros, destacando las siguientes respuestas: su seguridad al hablar, su buena ortografía, buena conversación, observadoras, curiosas, que no temen escribir y que cuentan con una imaginación desbordada, que siempre cargan un libro entre sus cosas, que regalan libros, que se saborean ejemplares en ferias del libro y en librerías, entre otras cosas. ¿Y los que no leen? Todas la anteriores pero en sentido contrario.
En la encuesta me centré en la “lectura de libros”, pero si se tratara de “leer para la vida” ¿Qué características debería tener? Quien haya ideado realizar un viaje hacia el pasado para materializar nuestros recuerdos, hizo algo genial. ¿De qué hablo? De recordar las películas, la música, las revistas, los libros, los programas de televisión y de radio, etcétera, que significaron o significan algo en nuestra vida, y que se han quedado hasta hoy. Recuerdos que nos habitan en mayor o menor medida. En lo personal fue complicado resumir en siete minutos y medio, más de cuarenta años de mis recuerdos. Gracias a la magia de la Internet logré encontrar imágenes que me significaron algo, tantas, que tenía material para una película de más de media hora.
Cada uno debería de hacer el ejercicio de recordar qué revistas leía, qué programas de televisión miraba, qué música escuchaba, qué películas prefería. Quizá hoy elegiría mejor qué cosas ver y escuchar. Quizá fuera más lector y más escritor de lo que es ahora. Y volviendo al tema de leer para la vida, quizá logremos comprender que no existen lectores “tipo” o “modelo”, ni para buscarlos ni para construirlos. La lectura y la escritura suceden a cada instante y de muchas maneras. Por lo tanto, en el ejercicio de buscar lectores en las escuelas (y escritores), se debe de trabajar con rangos más amplios e incluyentes.
Por lo pronto me preparo para levantar los pasos hallados de la edición anterior, café en mano, con la ilusión de saltar al vacío, de compartir con los muchachos del coloquio… Por mejores charlas…

Érase una vez...

Esta historia sucede ocho años atrás. El escenario es una biblioteca pública de un lugar cualquiera y los actores secundarios, incidentales y ambientales, también. En esta realidad faltan varios minutos para la hora tercia, y en el lugar habita una paz casi fantasmal. El piso brilla al amparo de la luz filtrada por los ventanales. Afuera el gorjeo de las palomas anticipa los lienzos multicolores de la primavera, paisajes igual a las sonrisas del personal de la biblioteca, quienes van ocupando sus lugares antes de abrir las puertas a los usuarios.
Uno de ellos camina casi flotando entre los anaqueles, sigiloso. En los últimos muebles del largo pasillo descubre a dos mujeres ensimismadas en la lectura. Son dos empleadas del servicio de limpieza, quienes desde la hora prima cumplen con la monotonía de mantener aseada el área de biblioteca, pero a fuerza de tanto andar entre libros han topado con la sección de literatura. Desde entonces le han robado tiempo al tiempo para terminar antes de lo acostumbrado, y así poder leer un rato. Acá usted puede suponer lo que guste sobre qué leen; poesía o narrativa. El sigiloso bibliotecario va por su cámara, regresa y captura dos momentos que desencadenan una suerte de “efecto mariposa”. 

El bibliotecario, orgulloso cual descubridor de tierra ignota, enseña las fotos a sus compañeros más cercanos. Éstos, admirados, celebran el suceso, y sin decirlo, cada uno se siente el artífice de la feliz circunstancia, atribuida quizá a la elaboración del mural, las visitas guiadas o los talleres impartidos, que en mayor o menor medida “influyeron” para que las dos mujeres lean. Mientras se regodean en el Mar del Ego, las chicas se esfuman con el mismo sigilo bibliotecario, aunque con doble grado de dificultad: cargando cubetas y mechudos. 

Al descubridor no le basta con enseñar las imágenes a sus colegas, quiere gritarle al mundo que no todo está perdido. Enciende la computadora y publica las dos fotos del feliz hallazgo en el mensajero de hotmail y en su página personal. Las fotos se ramifican en menos de una hora y retornan hasta el lugar mismo de su “nacimiento”. Las opiniones son de admiración, de apoyo y de ejemplo. La multiplicación es comparable a las estrellas en el universo. Tanto regocijo no puede ser verdad… pero puede ser verdad, porque esa biblioteca, igual a cualquier otra biblioteca del mundo, está infectada y afectada de seres vivos. 

Uno de ellos, luego de ver el milagro cibernético de la multiplicación, camina sigiloso hasta el teléfono y denuncia el suceso. En su cabeza no hay espacio para esa incongruencia, no en su turno de ocho a cuatro, porque una cosa es una cosa y otra cosa es otra. El personal de limpieza no debe de leer, debe de limpiar. Así lo cree él y otros, incluídos miles de antiguos fantasmas que se arremolinan desde el más allá, golosos. Se ha cometido por enésima vez el delito de leer. Sí, se ha infringido la ley sabida por todos aunque ignorada por sistema, por costumbre o por vicio, dependiendo el caso: Ni Leer es un derecho de todos ni los espacios públicos lo son tanto. 

El desenlace es cuestión de gustos. 

Final uno. El bibliotecario, en los límites de la emoción más pura, decide desde ese momento y hasta que renuncie, asear su área de trabajo para que las jóvenes lectoras tengan más tiempo para leer. Los demás empleados, conmovidos, deciden realizar el mismo generoso esfuerzo que se transformará en tiempo acumulado, que a su vez se transformara en lecturas, en nutrimento, en nuevas historias de vida, de horizontes y de mundos, rumbos felices repletos de paisajes infinitos. Y terminarán siendo una inspiración para las demás bibliotecas y para las y los empleados de limpieza de la ciudad, de la región, del estado, del país, del continente, del mundo, del sistema planetario, de la galaxia, del infinito... El sueño del hombre nuevo, cósmico, realizado casi a la perfección. El bibliodescubridor tendrá la distinción de ser considerado, a escala interestelar, el padre de ese futuro tan presente, y la imagen de las muchachas lectoras será de una veneración equiparable a la hagiografía más picuda. 

Final dos. Consumada la delación telefónica llega la jefa de las empleadas de limpieza hecha una energúmena. Trae la sentencia en la mano derecha, y en la izquierda un par de bolsas, y así, de un momento al otro, las dos lectoras son expulsadas del paraíso… de la moderna Alejandría. Han faltado a la ley no escrita pero conocida de que “no todo es para todos”, y es por eso que no merecen otra cosa que no sea el destierro, la humillación del abandono por insolentes, descaradas, abusivas... aprovechadas. ¿Qué se habrán creído? ¿Qué pretendían? ¿Qué leían que no trapeaban? Sin duda metáforas, figura retórica que con tanto empeño se ha venido eliminando de la educación escolar y familiar. Por supuesto, lo hicieron a escondidas porque bien sabidas estaban de su delito. Mal agradecidas que no cuidaron su trabajo, tan escaso que está. Delatores y verdugos celebrarán otro triunfo más del orden, otro triunfo del manual del caos sobre la libertad de la imaginación. En los años venideros la gente comenzará a abandonar las bibliotecas para buscar palabras, historias en verso y en prosa en voz de sus semejantes, metáforas para re aprender y re aprehender los muchos mundos que pueblan el macro y el micro cosmos... iluminados. 




jueves, 2 de febrero de 2017

Videohistoria de Hugo Montaño Leer para la vida / 2017

Gracias a la introspección recomendada por mi amiga Patricia, el tiempo del mundo se alineó en torno a la estrella que a veces me persigue, (o persigo), hasta colocarme en una situación personal, motivo de ésta entrada. Les cuento.

El Programa de Fomento para el Libro y la Lectura (Secretaría de Cultura), Somos Normalistas, la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación y la Secretería de Educación Superior (Secretaría de Educación Pública), han proyectado un programa titulado "Leer para la vida".

Un programa similar fue lanzado por la Sectretaría de Cultura de El Salvador, bajo el título: "Lectura para la vida", a finales del año de 2015.

Si no estoy equivocado, es la primera vez que se realizará en Chiapas, luego de experiencias exitosas en el norte y centro de nuestra república. La lectura y las prácticas lectoras parten de algo personalísimo. Somos,  sin duda alguna, lo que leemos. Contar la propia historia lectora ayuda a trazar un panorama realista, diferente al “deber ser” lector que suele pesar en los hombros de los docentes, y constituye un punto de partida fundamental para abordar la formación de otros.

Existen distintos tipos de lectores con distintos tipos de lecturas. Las experiencias van más allá del libro impreso, por ejemplo: revistas, obras de arte, música, películas, programas de radio y de televisión (no se le puede negar la entrada a la T.V., multiplicada en cada hogar mexicano, en promedio de uno a tres aparatos por casa). Buscar un "modelo de lector" o "modelo de escritor" si fuera el caso, es por demás titánico.

Las preguntas se hacen obligadas.

¿Cómo nos sentimos con nuestro desempeño como lectores y escritores? 

¿Dónde nos encontramos, cómo nos vemos, y a dónde queremos ir? 

¿De qué manera nos hemos formado como lectores, con qué materiales?

¿Quiénes nos han ayudado en esa formación?

Estas cuestiones planteadas a los alumnos normalistas, futuros formadores, puede ser un gran punto de partida para entender mejor su tarea como "formador" (valga el redunde) y mejor aún, como "acompañante" del futuro lecto-escritor. 

¿Cómo nace un lector? ¿Se genera sólo en la escuela? ¿Qué significa en realidad “formarse como lector y escritor”?

Como no hay mejor ejemplo que uno mismo, me di a la tarea de elaborar mi propia Historia de Lectura, recurriendo a la memoria. Bien dice Eduardo Galeano que uno está hecho de historias, y en ese desandar me encontré con recuerdos alternos o ligados a las imágenes que busqué, para contar mi historia, que me ayudaron a comprender un poco más como llegué a la palabra oral y escrita de la manera en que la vivo hoy. Di un salto que me devolvió sensaciones y sentimientos únicos para mi.

Cada vez que me invitan a charlar sobre mi experiencia como lector (y escritor), digo que voy acumulando vidas cual si fuera un videojuego, por cada libro que leo. Pero ayer me di cuenta de que habitan en mi muchos otros personajes, además de los literarios.

Realicé una lista de "mis infaltables", y resultó una página entera de elementos que vinieron a mi memoria de manera automática, porque siguen presentes a pesar del tiempo. Esta suerte de arqueología mental fue de verdad una experiencia que deberíamos vivir todos, se encuentren o no inmersos en algún programa de fomento lector. En lo personal regresé del "viaje" bastante conforme con éste que soy. No me apena enseñar mis "lecturas", al contrario, me atrevería a decir lo que escribió Neruda, "confieso que he vivido".

Pero ya me extendí demasiado, a continuación les dejo el video de mi andar lector... Por mejores historias...








viernes, 27 de enero de 2017

Visita de año nuevo al CONALEP / 26 de enero de 2017

Mi querido maestro Emilio publicó hace años una galleta de la suerte, en el sitio "creearte". También una mariposa, y cercanas las frases "desde la construcción"... "desde la destrucción". Las maneras de ver una circunstancia son varias y variadas. Cada vez que debo elegir, recuerdo a mi sensei Emilio, y luego repaso las frases, e invariablemente digo "desde la construcción".


Ayer jueves 26 de enero tuve la oportunidad de experimentar otra vez esa perspectiva. La compañera Lizbeth Palma está en el tenor de la construcción. Se puso en contacto con otro amigo, el licenciado Ramón Martínez Mancilla, jefe de la oficina de fomento a la lectura, de la red estatal de bibliotecas públicas del estado de Chiapas, para que la visitaramos con algo de fomento a la lectura, para maestros del CONALEP, escuela donde ella labora, en el área administrativa. A su vez la oficina de fomento me invitó para acompañarlos y aportar un gramo a la construcción de algo. Sí, de algo, lo que se necesite pero que sirva para construir.


Para tal fin preparé dos actividades, que se sumaron a las aportadas por la oficina de eventos con Ramón, Estela (recien graduada de mediadora, certificada y con permiso para contar, leer y acompañar las salas de lectura a lo largo y ancho del país) y Ervin, promotor calificado de la oficina, tremenda alineación para comenzar el 2017, con el fomento de la lectura y la escritura en Chiapas.


Recuperando el sabio consejo de Toño Malpica, "No basta con tener una BUENA IDEA, sino que esa  BUENA IDEA nos debe de IMPORTAR", dimos inicio a la charla con los compañeros. ¿Qué le gusta a los docentes del CONALEP?... ¿Qué no les gusta?... ¿Qué les gustaría? Las respuestas están en orden correspondiente a las preguntas (estas concluisones son enteramente mías, libro de cualquier responsabilidad a mis compañeros de aventuras), les gusta ser maestros, enseñar a sus alumnos, prepararlos para su desempeño en el futuro... no les gusta la falta de compañerismo entre docentes, las preferencias y la falta de coordinación entre maestros y administrativos... les gustaría que hubiera una simplificación administrativa, consecuente con el trabajo en aula, y que hubiera una mejor remuneración económica.


¿El CONALEP, entonces, es una BUENA IDEA? ¡Por supuesto que sí! Coincidimos, como también coincidimos en que los niveles de importancia no estan acordados. Por ejemplo, es una buena idea tener una biblioteca, pero no se cuenta con ella en forma. ¿Y si habilitamos "desde la construcción" bibliotecas breves (chirrisbibliotecas) en cada salón? Surgieron buenas ideas, pero luego se fueron diluyendo entre si es una labor del alumno, del docente o del área administrativa. Ese es el terreno de las importancias... se supone que un espacio para los libros de consulta nos debe de importar a todos. Para centrar un poco la idea, expuse mi condición de "escritor" y "promotor de lectura", de las buenas ideas y de la importancia que me merecen dichas actividades, y que esa premisa la he incorporado a las demás cosas que realizo en mi vida.


La vida es como la literatura, como las historias donde nos vemos representados, y donde a veces encontramos respuestas a lo que buscamos. Expuse una manera para armar historias, sin necesidad de ser un profesional de la escritura. Un personaje + un hábitat + un anhelo + un temor (esquema que me enseñó otro querido amigo, Aarón Vite). Hablamos de Batman, que vive en Ciudad Gótica, luego comentamos su anhelo, comentando algunas como la justicia o el bien, hasta que alguien dijo "la venganza". Es verdad. En la historia lo que el personaje busca es la venganza... pero le teme a algo... a los murciélagos (vean de nuevo la película, y comprobaran lo que les comento), y es entonces que Batman decide enfrentar su miedo y disfrazarse con él, y hacerla su fortaleza, y miedo para los otros.


Una vez completada la estructura, hicimos una analogía, teniendo como personaje al docente del CONALEP. Su hábitat, la escuela. Su anhelo, enseñar de la mejor manera posible a sus alumnos. Su temor, el despido. ¿Y si el maestro del CONALEP le hiciera como Batman, y ese temor al despido lo transformara en su fortaleza, trabajando no en lo que saben, y de sobra, sino en lo que minutos antes dijeron, sobre la falta de compañerismo, de coordinación docentes - administrativos? Una plantilla consolidada en lo humano, en armonía, desde la construcción, estoy seguro produciría buenas ideas, y les importaría a todos, porque estarían hablando un lenguaje común. Cuidarían de esas buenas ideas, y las harían crecer. ¿Acaso cuesta tanto hacerlo? O... ¿Cuántos doctorados se necesitan para llegar a esa máxima?


 Decidimos hacer una actividad de equipo, para realizar una buena idea, como es la de hacer volar un avión de papel. Cada vez que realizo esta dinámica, recuerdo que debo decirle a mis cuates que hagamos un encuentro de hacedores de aviones de papel, y recuperar aquella fiera infancia, cuando surcaban las calles del barrio flotas de aviones, volando más allá del tendido eléctrico... y bueno, la dinámica era resolver en conjunto una idea importante, y fue resuelta, claro está. Sin embargo no todos participaron de la misma manera. Después se hizo una redefinición de conceptos, para escribir después ficciones, que en breve publicaré, para deleite mío, espero que de ustedes también, jejeje.


Creo que el choro arrojado acá ya es mucho ya... así que no me queda más que decir... Por mejores ideas, y lectores....

jueves, 26 de enero de 2017

¿LO LEO Y NO LO CREO! Villaflores 1 y 2 de diciembre de 2016

Nunca es tarde para hablar de las cosas buenas, o de las experiencias que durante el 2016 vivimos Ray Zopilote y yo (el Hugo), con el asunto referente a ¡LO LEO Y NO LO CREO!, que tantas satisfacciones dejó en nuestros corazones.


La Feria del Libro Infantil y Juvenil, organizada por la oficina de fomento a la lectura, de la Red Estatal de Bibliotecas Públicas, llegó a la frailesca. Nuestro querido amigo Ramón Martínez Mancilla tuvo a bien invitarnos, para dar una serie de charlas y actividades aledañas para el disfrute de la lectura, en aquella zona.


El primero de ellos fue el uno de diciembre. Creímos que llegar sería algo de rutina. Villaflores se encuentra a una hora y media de Tuxtla Gutiérrez, y Ray "Fitipaldi" Zopilote y su copiloto, el Gordo Barbón, llegaríamos con tiempo de sobra para aclarar las gargantas y contar cuentos cual jilgueros. Pero no fue así.


Decidimos viajar por el rumbo del aeropuerto, pero en ese propósito nos perdimos más de una vez. ¿La razón? Falta de señales en la carretera. Ese despropósito nos llevó a retrasarnos media hora, entre vueltas, andar y desandar caminos, y vueltas de nuevo a la carretera. ¿De seguro -dijimos- el jefe de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes debe de estar muy ocupado, que no tiene tiempo para colocar las señales a orilla de carretera, tan necesarias.


Llegamos tarde, y en el auditorio municipal nos esperaban más de cien muchachos, que no veían las horas de retirarse a disfrutar de la tarde en el parque, cual debe de ser. Sin más nos subimos al escenario, pero la bulla alcanzaba decibelios dignos de un concierto de rock. El Zopilote trató de calmarlos, y lo logró al leerles un par de cuentos, que logró calmarlos cual flautista, comprobando que las buenas historias también calman a las multitudes. Peeerooo, apenas terminó, el ruido volvió con más intensidad. Fue entonces que decidimos hacer una dinámica llamada Mondongo, donde pusimos a prueba sus conociminentos sobre cosas cotidianas, y su ortografía.


Sin evitar que el escándalo apareciera, fue al menos un escándalo organizado. Sí, como usted lo lee. Ese tipo de situaciones existen, tenemos testigos de ello. Fueron casi tres horas de una locura con feliz término, que en lo particular dejó zumbando nuestros oídos durante el viaje de regreso a Tuxtla Gutiérrez. Tanto fue el aturdimiento, que olvidamos la estrategia de la secretaría de comunicaciones y transportes, para perder a pilotos y copilotos en la carretera. En resumidas cuentas, creíamos que viajábamos a Tuxtla, cuando en realidad estábamos por llegar a Domingo Chanona, un extravío de bastantes kilómetros.
 

Al día siguiente revisaba en GoogleMaps la ruta vivida la noche anterior. Viajaríamos ese día a la segunda tanda de lecturas y dinámicas de fomento lector. El lugar era la Normal Superior Primaria. En el trayecto íbamos platicando lo que haríamos esa tarde. Llegaríamos mejor preparados que el día anterior, por nuestra salud. Llevábamos, literal, un cuchillo entre los dientes. No más gritos. No más tímpanos lastimados, pero sobre todo, no más extravíos carreteros.


Llegamos a la escuela y nos recibieron todos amables. Había algo que hizo falta el día anterior: calma. Sin más, preparamos el escenario y desordenamos las sillas para romper esa cuadratura del aula, tan tradicional. De a poco se fueron asomando los alumnos, callados. El Zopilote y yo mero maromero, nos mirábamos asombrados. ¿Sabrán a qué llegamos? Supimos que sí, cuando comenzamos a socializar antes de dar inicio. El Zopi abrió plaza leyendo un par de cuentos, como solo él sabe hacerlo, y de a poco fueron quedando encantados, conectando con las lecturas de manera asombrosa. De inmediato cambiamos la estrategia, leer y leer dejando al final la dinámica del mondongo, que tan eficaz había sido la tarde anterior.


¡Qué maravilla! Era como llegar a tierra prometida. Hasta yo me atreví a leer un cuento, y a contar de manera sumaria la aventura de Odiseo y el Cíclope. Sin embargo debíamos de regalar los libros que buenamente obsequia la red de bibliotecas públicas, así que tuvimos que realizar dos dinámicas: Unidos y Mondongo.


Fue una decisión acertada, porque las dinámicas resultaron el broche adecuado para una tarde que no queríamos terminara, por muchas razones. Regalamos libros y nos tomamos muchas fotos. En el balance de los dos días, quedamos más que satisfechos. El Zopi y yo podemos asegurar, sin rubor alguno, que ganamos varios lectores.


Me permití la debilidad de obsequiar un mi librito de Billie Jean...bueno... más de uno, para la biblioteca de la escuela. Fue un cierre de año extraordinario.


Pero... había que regresar... y, ¿qué creen? ¡Nos extraviamos de nuevo! Carajo. Teorizamos sobre la posibilidad de que el señor Duarte se ocultaba (como aseguran los teóricos de las teorías teorizantes) en la frailesca, debido a la escasa señalética carretera, que confundo y hace elijas caminos insospechados. Claro, usted me dirá, a estas alturas: "es tan fácil llegar a Villaflor", pero para nosotros, que regresábamos plenos de lecturas y alegrías, no logramos resolver las señales naturales que orientan el regreso a casa (arbustos, retornos camuflados, cercas peculiares, letrero en bardas tan similares a otros letreros en otras bardas).


Pero aún así, nosotros, Ray Zopilote y Hugo Montaña, quedamos agradecidos por las experiencias vividas en torno al fomento lector, en diferentes municipios de Chiapas, gracias a la oficina de fomento de la lectura, de la red de bibliotecas públicas del estado de Chiapas.


Por mejores lectores...

viernes, 18 de noviembre de 2016

LEER NOS HACE CRECER / SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, DEL 17 AL 20 DE NOVIEMBRE



El día de ayer jueves 17 de noviembre, viajé a la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, para compartir el taller de estrategias de lectura y escritura con los compañeros interesados en la mediación lectora. El proyecto lleva por nombre LO LEO Y NO LO CREO, y se realizó en la Biblioteca Pública "Anastasio López", en punto de las 11 horas.


Con anterioridad éste taller se había compartido con mediadores y administradores de casas de cultura pertenecientes al Centro Estatal de Lengua, Arte y Literatura Indígena, y existía la posibilidad de que varios de ellos asistieran nuevamente, por lo que se buscó realizar otras actividades, para dar continuidad a lo expuesto en el taller anterior.


La gran mayoría asistía por primera vez a este taller, convocado por la oficina de Fomento a la lectura, de la Biblioteca Pública Central del Estado de Chiapas. Luego de una breve introducción, (y para aprovechar las tres horas de tallereo), dimos inició con los "palabrarismos". Sí, como lo lee usted. Partimos de la palabra misma, una mezcla de PALABRA y MALABARISMO. Comentamos que nosotros somos lo que leemos... o no leemos, y hablamos de un cazador de lectores (de los muchos que han existido) como lo es Julio Cortázar. También les enseñé, de una época más reciente, a otro cazador de lectores, Luis María Pescetti y una de sus joyas NADIE TE CREERÍA (ed. Alfaguara).


Éste feliz hallazgo para el trabajo con los textos de Pescetti, es mérito de la doctora Haide Zúñiga Pineda, quien propuso una manera de experimentar con dichos cuentos, maneras que retomé para trabajar con los compañeros en el taller. Vimos cómo el autor trabajó aspectos como la rima, la ortografía, la sintaxis, las "malas palabras", las oraciones simples y compuestas, entre otras linduras, las cuales fuimos conociendo primeramente de manera individual, y luego por grupos, al que los unía el título del libro en cuestión.


Trabajamos también la búsqueda de palabras, primero las que contenían las cinco vocales, sin repetirse ninguna (ejemplo: Murciélago), y después, una oración con sentido, donde estuvieran presentes vocales y consonantes, sin repetirse ninguna. Dichos ejercicios de a poco fueron disponiendo a los participantes para ser cómplices de los mismos, y de paso (suavemente) ejercitarnos en la noble tarea de la escritura y sus posibilidades.


Luego de un receso, jugamos MONDONGO, donde se continuó con los equipos formados originalmente, y se hizo una competencia divertida por escribir palabras de un mismo campo semántico, buscando escribirlas de manera correcta, sin errores de ortografía. Surgieron dudas sobre si "antílope" era un animal o no, y hasta un unicornio hizo su aparición, además de palabras coladas, acentos extraviados y demás. La idea era divertirse y aprender, lo que considero se cumplió en buena medida.



Por último se hizo un cuento literalmente de la nada, en homenaje al soñario de Javier Sáez Castán, con una actividad aprendida hace un par de años en El Ingenio, y que cuenta con bastante ingenio para su ejecución, de donde extraigo una muestra (cortesía de la licenciada Estela de la Cruz), no sin antes despedir esta entrada con el agradecimiento por la disposición de los participantes y las gentilezas de los organizadores... Por mejores lectores.


viernes, 11 de noviembre de 2016

XIX FERIA DEL LIBRO INFANTIL Y JUVENIL SCLC 2016

En el marco del XIV Festival Internacional Cervantino Barroco, se lleva a cabo la XIX Feria del Libro Infantil y Juvenil SCLC 2016, el querido amigo Ramón Martínez Mancilla nos invitó a Ray Zopilote y a mi, a dar de gorgoritos en el foro de la feria del libro. Y nosotros, por supuesto, aceptamos la invitación.


Decidimos denominar a la actividad "Lector que se duerme, se lo lleva la novela..." o la crónica, o el cuento, el relato, la epopeya, la fábula, la poesía, y lo que gusten sumarle. Sucede que a Ray Zopilote le encanta contar cuentos, y a mi me gusta acompañarlo para ver con mis propios ojos el asombro de quienes escuchan la lectura de sus cuentos favoritos. Y fue precisamente eso lo que sucedió la tarde noche de ayer, en la Plaza de la Paz, en San Crispado de las Cosas. No llegamos con más afán que el de compartir historias.


Después de esperar por unos minutos dimos comienzo a nuestra actividad. Don Zopi se pulió leyendo a Roald Dahl y los cuentos Jerigonzos, memorias de un niño Bochilense avecindado en la ciudad de México. Yo me chuté un par de cuentos del Luis María Pescetti, de su singular libro de relatos Nadie te creería. Hicimos, además de eso, magia. ¡Sí! ¡Magia! De un sombrero adornado con un conejo que no tenía nada por aquí, nada por allá, y nada por acullá (guiño a Fernando Del Paso, a quien la Asociación Nacional del Libro A.C. dedica el Día Nacional del Libro, con la edición de la antología "De aquí, allá y acullá", el sábado 12 de noviembre del 2016), sacamos  un pequeño monedero de donde sacamos una varita mágica, que luego se transformaría en tres, para cada uno de los niños que pasaron a ser testigos de la magia de los libros.


Y fue un libro mágico, el cual con una sencilla palabra mágica, y los toques de cada uno de los niños y sus varitas mágicas, llevaron al asombro en diferentes momentos al público asistente. Con las palabras mágicas el libro, de simples hojas en blanco, se va poblando de personajes en blanco y negro, que después se llena de colores y después de varios Ooooooh, de asombro, volver a su estado original. Los libros tienen magia, de eso ni duda les cabe ahora. Después nos pusimos a palabrarear a lengua suelta, improvisando sobre refranes populares, donde se desprendieron dichos como "El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija"... "El que por su gusto es buey, que lo entierren parado"... o... "El que con lobos anda, a aullar aprende" (dinámica fusilada al querido amigo Antonio Ramos Revillas), que fueron transformados por el público conocedor, en linduras tales como "El que a buen libro se arrima, buena historia le cobija"... "El que por su gusto es lector, hasta los Haikus lame"... o... "El que con libros anda, a contar se enseña". ¿Lindo? Sí.


Con una lectura más del maestro Zopilote, dimos concluida nuestra intervención, después de una hora repleta de asombros, palabras y voces distintas, reunidos por el poder de las historias (y el corre corre, porque el escenario principal amenazaba con rugir por el inicio del programa artístico cervantino). Los asistentes se fueron llenos de fueguitos en su interior, que estamos seguros les calentó el alma el resto de la noche, de la fría noche en San Cristóbal de Las Casas.


Desde acá agradecemos al querido amigo Ramón Martínez Mancilla y a su equipo, amigos todos, por compartirnos un poquito de esa felicidad que ellos viven a cada rato, inmersos en el maravilloso mundo de la palabra. Estamos seguros de que leer nos hace crecer.