lunes, 15 de abril de 2019

¡El niño colibrí! / Albergue Infantil Salesciano y Colegio Chiapas / Casa de las Artes y la Cultura

¡Yo soy fan de Liz! (¿Fando y Lis?)

El pasado jueves 11 de abril mis amigos animadores y acompañantes de los talleres que se realizan en la Casa de las Artes y la Cultura "Corazón Borraz", recibieron a los niñas y las niños del Albergue Infantil Salesciano y del Colegio Chiapas, dos grupos en un espacio para todos, donde convivieron y compartieron asombros e ilusiones particularísimas.


Oscuros magos y malévolos nigromantes se confabularon para que YoMeroMaromero no pudiera asistir (mi primera falta), ni pudiera compartir con ellas y ellos la magia, las metáforas y las aventuras que la Sala de Lectura (que aún no tiene nombre... creo) de la Casa de don Corazón Borraz, nos convoca cada jueves, desde el 21 de febrero. Como no fui, daré inicio a mi charlatorio (Toño Dixit).



Insisto, es complicado decir cuántas personas se involucran cada jueves para sostener lo que hoy sabemos con certeza está resultando una buena idea, tal cual la imaginamos. Son muchos los corazones, todos ellos compañeros y amigos del Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas, además de artistas independientes. No buscamos ser más que el otro (bendita otredad). 


Dice Pepe (disculpen lo igualado) Gordon: "La realidad que apreciamos depende de la riqueza de estímulos y experiencias a las que nos sometemos". Ramón Preocupón me contó lo agradecida que estaba una de las "madres" del Salesciano, porque ellos tienen poco o nulo acceso a espacios y actividades como las de esa mañana, donde los niños estaban con los asombros desbordados.


La imaginación es libre y no discrimina a ninguno, ni es exclusiva de unos cuantos. ¿Cómo ir más allá de las imágenes primeras? ¿Cómo no conformarse con la "caja" que habitamos? ¿Cómo encontrar "otras realidades"? Sin duda estimulando nuestras neuronas, buscando más descargas eléctricas que nos permitan "ver" más frecuencias, y esto se logra a través del lenguaje.


Ver y sentir el mundo puede ser tan reducido o tan desbordante como el lenguaje lo permita. Hace muchos años escuchaba en la escuela sobre el Dios del Agua, y de inmediato repetía "Tláloc". Mi imaginación y la de mis compañeros no iba más allá. Y así crecimos, con definiciones rígidas carentes de creatividad, carentes de metáforas (es un ejemplo personal, hay más y mejores ejemplos, de seguro).


Los años se fueron volando (benditas metáforas). Un día llegó a mis manos un libro que terminaría de catapultar mi interés por los Antiguos Mexicanos. Hallé que Tláloc era más que Dios del Agua; era: "El licor de la tierra..." "Néctar de la tierra..." "El que embriaga los campos..." ¡Qué hallazgo el mío! La lengua, las palabras filtrando la realidad en inesperadas posibilidades imaginantes.


Recuerdo también a una señora subir al colectivo con tremenda bolsa de quién sabe qué y con un niño de dos años, maomeno. El conductor, con la amabilidad que los caracteriza, arrancó antes de que la señora pudiera sujetar al pequeño, que rebotó contra el enorme cristal de la puerta trasera. En vez de llorar se quedó viendo, maravillado, ese "algo" invisible. ¿Quédtedto? Preguntó.

 

¿Usted qué hubiera dicho? ¿Qué metáfora diría? ¿Qué, en lugar de una sola palabra? Y digo una porque eso fue lo que la señora alcanzó a decirle: "Vidrio". El niño buscó dentro de su cabecita sin hallar ninguna referencia. "Cristal", abonó otro, acomedido. El niño siguió en las mismas. "Delgado pétalo de hielo", dijo hace tiempo alguien que me dejó sin ciudad (otra metáfora). Tons... ¿Qué diría?


Vayamos de nuevo con Pepe: "El lenguaje se convierte en un 'amortiguador' (¿no es una chulada de imagen?) entre la realidad y la percepción. En el terreno afectivo, las palabras se manipulan para ocultar sentimientos, se vuelven máscaras, clichés que impiden la intimidad, la capacidad de captar matices. Esto dificulta a los niños la tarea de entender e interpretar el mundo". 


¿Será la literatura lo que nos libere o libera de nuestra propia "caja", de nuestra realidad inamovible y limitada? Es bastante probable, porque sucede que en lugar de una realidad comenzamos a conocer otras más, estimulando de manera gradual nuestra imaginación, amortiguados por el lenguaje que es también sinónimo de conocimiento. ¡La imaginación al poder!


Mis amigos y compañeros no me dejarán mentir. Cada jueves que nos hallamos frente a los niñas y las niños, no nos fijamos de dónde son o de dónde vienen. Acompañamos por igual el viaje por las artes plásticas, las exposiciones, las dinámicas, la papiroflexia, la escritura y las historias. Varios lenguajes que les permitan otras maneras de apropiarse del mundo, de aprender, de conocer.


Le apostamos a la creatividad, no a la percepción limitada ni al lenguaje superficial. Dice bien el Pávido Návido de que poner a todos a colorear una misma figura no aporta nada a la imaginación, menos copiar una determinada pieza o imagen. Eso ni es fomento lector "ni qué ocho cuartos" (¿de dónde viene esa expresión?) Mejor sería percibirla de manera libre, resignificarla, reinterpretarla desde nuestra imaginación.


En la Casa de las Artes y la Cultura "Corazón Borraz" saltamos al vacío cada jueves, libres y locos. Nadie nos da línea, gozamos de una impunidad que asusta, pero también nos compromete. Lo mejor es ver la chispa en los ojos de las niños y los niñas. No sólo nos consta a nosotros, también a nuestros amigos Toño Quijote, Jesús Matatena, Darinel Domínguez y Gerson Laparra. Tambien a otros más, que asisten curiosos y terminan saltando al vacío con nosotros.


¿Ven cómo vuela el niño en la foto de arriba? ¿Lo miran? ¡Va flotando igual que un colibrí! ¡Niño Colibrí! Los envidiosos dirán que ni es cierto porque a leguas se ve que es sólo un niño con los brazos "agarrotados". Yo digo que es culpa de las cámaras que hacen fotos que reproducen mal el vuelo de los niños colibríes, ¡esta foto es la mejor prueba! Yo digo que es mejor verlos volar. 


Ojalá dejemos de confundir la parte por el todo. Los niños primero. ¡Siempre! Nos hallamos después... Por mejores lectores y escritores. Las fotos que ilustran con asombrosos asombros y maravillosas maravillas este blog, fueron cortesía de Ramón Preocupón y Aarón.














jueves, 11 de abril de 2019

¡El cuento es de quien lo trabaja! / Telesecundaria 121 "Romeo Rincón Castillejos" / Tuxtla Gutiérrez


Abro esta crónica con la fotografía de Emiliano Zapata Salazar, el pecho cruzado por dos cananas repletas de balas y una banda que imagino en colores verde, blanco y rojo. El cañón del rifle traza una línea hacia abajo, hasta la punta de la bota izquierda. Me jode la espada... ¿Por qué no un machete? Sospecho del fotógrafo y celebro a los colados que me ven y que veo, mientras Zapata nos ignora. 


El diez de abril de 1919 fue emboscado en una hacienda, en Chinameca. Dicen que mas de veinte balas de escopeta derribaron al mito. Dicen que no murió, que era otro porque el rostro ensangrentado no tenía el pronunciado lunar arriba del bigote, del lado derecho. Dicen que vive, que la lucha sigue, que los mitos no mueren, que los mitos son como la mirada de Miliano... eternos.


Ayer diez de abril de 2019 se cumplieron cien años de aquella estampida de escopetas reducidas a un segundo, a un tronido de más de cien estudiantos y estudiantas de la Telesecundaria 121 "Romeo Rincón Castillejos", hasta donde llegué invitado por mi querido amigo Federico Herrera Carbajal, mi bankil, hermano con quien comparto historias de vida variopintas.


Llegamos directo hasta el escenario repleto de palabras, donde me dispuse gustoso a compartir mi corazón con los más de cien corazones reunidos esa mañana. Les dije de mis muchos nombres, de mis muchas historias, de mis muchas ilusiones cada vez que comparto esos espacios imaginantes. ¿Para qué sirve leer? Se dice que para nada y para todo.


Dos chicos nos contaron una historia de la cotidianeidad, y después YoMeroMaromero conté dos historias más con los kamishibai que me acompañan desde hace algunos años. Compartí la historia del Cíclope y Nadie, aquel que venía de ninguna parte, además de la historia del caballero de la triste figura y los molinos de viento, junto al futuro gobernador de Barataria, acompañados ambos de Rocinante y Rucio. 


Después nos dispusimos a entregar sendas revistas de ciencia, antropología, literatura y de viajes por México, cortesía del licenciado Ramón Martínez Mancilla, responsable de la Oficina de Fomento a la Lectura y la Escritura de la Red Estatal de Bibliotecas Públicas. ¡A burro! Título igual de largo que el capítulo aquel del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordación.


¿Y cómo entregar cuarenta revistas a más de cien asistentes? Acá debo decir que saltar al vacío tiene estas linduras, actos de equilibrio que hice desde que me hallé frente a los chavas y las chavos de la telesecundaria 121. Pues bien, resolvimos la entrega... jugando. ¡No es una maravilla! Jugar ha sido la adarga bajo el brazo de quienes hacemos acompañamiento lectoescritor... igual me equivoco. 


Jugamos a escribir, a poner al frente nuestro capital cultural escribiendo un tropel de palabras con el inigualable ¡Mondongo! Y así fue, tres equipos de cinco filas con siete corazones cada una, escribiendo y aprendiendo jugando (en lo personal son de los desmadres organizados que más me gustan), con una aguerrida lucha de palabras, de argumentos y de pretextos.


Tropezaron con las faltas de ortografía, las reiteraciones, las confusiones en el uso de las letras b y v, s y z, las letras desaparecidas, entre otras maravillas. Y eso no está mal, mucho de esos errores son por la falta de atención, de lecturas, de construcción de ideas. Lo bueno es que están en la escuela, y a la escuela también se va a equivocarse, para re-aprender.


En resumen estuve feliz. ¿Ya les dije que la felicidad es igual a la cresta de una ola? Hay que tomarla cuando viene, subirse en ella y disfrutar del paisaje y del breve instante de duración antes de que descienda. ¿Ya les dije que tarda bastante para que se forme de nuevo la cresta ideal, la que nos deje de nuevo escalarla hasta casi creer que la dominamos, aunque sea ella quien nos domine? ¿No? Pues ya se los dije.


Les dejo el resto de las fotos que comenzamos medio formales y terminamos a destajo, disfrutando del momento, de la cresta de la ola antes de extinguirse. Agradezco a mi carnaval Federico Herrera Carvajal, compañero de viaje y de asombros sobre esta roca repleta de agua, quien tuvo la molestia de tomarnos en cuenta y de confiarnos  (a Ramón y a Yo MeroMaromero) este multitudinario salto al vacío. 


Salto al vacío sucedido el mismo día en que se cumplieron cien años de la muerte de Emiliano Zapata, el mismo día del resto de nuestras vidas con el multitudinario asombro de la primera imagen de un "agujero negro", captura similar a la de un fantasma. Ahora sólo falta la foto irrefutable de Pie Grande, la de un alienígena, la del monstruo del lago Ness o la de Juan Gabriel, saludándonos desde una lancha en Acapulco.









miércoles, 10 de abril de 2019

Taller para encargados de Salas de Lectura / Museo del Café / Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Sí, hace falta el acento.

El día de ayer martes 09 de abril nos apersonamos mi compañera Liz Montoya (por primera vez compartimos actividades) y YoMeroMaromero, liderados por el mismísimo Ramón Martínez Mancilla, para realizar el acompañamiento lectoescritor con encargados de las Salas de Lectura de los museos y teatros de Tuxtla Gutiérrez y Chiapa de Corzo.


¿Y por qué andamos metidos en estos trajines? Porque es parte de las actividades de fomento que realizamos con los personas  y las personos "interesedes" en estos menesteres de la promoción y mediación de la lectura y la escritura, teniendo como sede y anfitrión la nueva Sala de Lectura del Museo del Café, en el corazón de la ciudad (benditas analogías).


Liz dio inicio con dos actividades que en lo personal me agradaron mucho, dibujar un auto retrato y adivinar tres palabras que al parecer significan lo mismo, pero que en realidad no son iguales. Ambas actividades sirvieron para romper el hielo (benditas metáforas) y fueron también las primeras estrategias (de varias) para ser incorporadas en sus respectivas salas.


Es bueno decir que existen muchísimas estrategias de socialización y muchísimas de fomento lectoescritor. Y esa mañana era la oportunidad para compartir varias de ellas con nuestros compañeros, con el único propósito de incrementar los recursos y estrategias de acompañamiento, ponderando el juego en cada una de ellas.


Atendiendo una de las tantas recomendaciones compartidas en los Cuadernos de Salas de Lectura, destacamos la importancia de las charlas literarias con quienes visitan regularmente nuestros espacios, por la simple y sencilla razón de que las personas somos seres dialogantes. Necesitamos al otro (bendita otredad), irremediablemente.


¿Y qué nos contamos? Anhelos, recuerdos, experiencias, noticias, asombros, desilusiones, y muchas cosas más. Son historias propias, de otros, ajenas, inventadas, circunstanciales, involuntarias, y no nos detenemos hasta que nuestra energía vital se termina. Antes de eso contamos lo que nos hace ser, destacando otra situación igual de importante: escuchamos.


La charla literaria en la sala de lectura es una oportunidad para discutir temas de actualidad, por ejemplo, la primera imagen de un "agujero negro", privilegio que otros no tuvieron aunque sí lo imaginaron en sesudas deducciones físico-matemáticas, arriesgando su capital cultural ante otros sin temor al debate, ni la negativa a nuevas teorías.


Los compañeros escribieron sobre las cosas que recordaban les hizo la persona que esa mañana se encontraba con nosotros... desde la infancia. Experiencias de vida, lecturas de revistas, música, comidas, aparatos, paisajes, accidentes y la muerte, pero también la vida, entre muchas cosas más, que estoy seguro los hizo reflexionar un buen rato sobre lo que conforma su capital cultural, su "yo mismo".


Luego de otra dinámica de socialización, generosamente compartida por mi cunca Liz, preguntamos ¿Cómo nacen los cuentos? Hablamos de Gianni Rodari y después compartimos una estrategia que a los niños les gusta bastante, encontrarle formas a las nubes, así que decidimos crear nimbos que luego sostuvimos entre nuestras manos.


Hubo de todo: mariposas, osos, coches, tanques, personas, caracoles, caninos, volcanes, entre muchas cosas mas, que luego fueron las protagonistas de sendas historias que nacieron así, de la nada, o mejor dicho, desde las nubes. Cada uno le dio la vida que considero debía tener la figura delineada, hallando distintas maneras de animarlas.


Por último enseñamos tres herramientas de apoyo para compartir textos, historias, fragmentos de poemas y voces susurrantes. Recupero la duda de una compañera sobre si un "libro album" era una actividad adecuada para el fomento lector. ¡Claro que sí! En la edición Textos propios encuadernados, también de la colección Cuadernos de Salas de lectura, hay bastantes ejemplos al respecto.


Las herramientas compartidas fueron dos Kamishibai, un tubo susurrante y un árbol con frutos letrosos (elaborado por Ramón Jamón), cerrando esa mañana de acompañamiento lector las palabras de nuestro coordinador Ramón Martínez Mancilla, además del obsequió de un cuadernillo de talleres de fomento a la lectura, concluyendo con unas reflexiones de la profesora Irma Pérez Luna, directora de Patrimonio Cultural del Coneculta - Chiapas.


Mentiría si digo que nos fuimos contentos, al contario, nos fuimos con algunas dudas. La mitad de los futuros encargados de las salas de lectura no se presentaron a la mediación. Ignoramos las razones, sólo esperamos de quienes se interesan por ser mediadores un poquito de pasión... sólo un poquito... el resto llega por arte de magia. Bien sabemos que nadie es nadie solo.


Agradezco a Ramón Preocupón y a nuestro compañero Irael por las fotos compartidas, que ilustran éste blog... por mejores compañamientos.