sábado, 30 de septiembre de 2017

MiniMi se lanza al mundo blogger.



MiniMi me dijo una mañana que quería tener su propia cuenta. Yo pregunté por qué. Él me dijo que estaba cansado de usar la mía, y quería tener una cuenta para publicar "sus cosas". Lo vi convencido, y le dije que estaba bien.

Hoy cuenta ya con su correo electrónico y su cuenta de blogger "suyos de él". También tiene un canal de youtube, y bueno, mal haría en negar el que quiera compartir algo suyo. Trataré de ser un "papá de hoy".

Su blog se titula    http://camaronempanizado.blogspot.mx/

Cabe decir que le heredé una máquina que compré antes de qué él naciera, y que maneja con soltura. Tiene instalado UBUNTU, y se mueve bien en un ambiente que no es WINDOWS, que también conoce por la escuela y por la máquina que utilizo.

Pondré su blog en mis preferidos por dos razones: porque es de mi hijo, y porque lo amo.

El dice que contará de sus cosas, y me imagino hablará de las lecturas personalísimas que hace a través de sus cinco sentidos. Y si llega a comentar alguna vez sobre libros, qué mejor. Claro, de ese tema ni hablamos.

Acá un secreto: cada vez que le preguntan de qué trata el libro que está leyendo, se queda serio, cierra el libro y se lo da al que pregunta: "Léelo", dice el condenado chamaco, y se va... O se queda, pero mudo. El truco para saber sobre lo que lee es no preguntarle. Sí, aunque usted no lo crea. Si no pregunta y es usted hábil para sacar algún tema que se relacione con lo que esta leyendo, de a poco se enganchará y después deseará no haber liberado a la máquina parlante en la que se transforma.

No garantizo que así será siempre, pero hasta hace poco seguía siendo así.

Todo sea por mejores lectores...

viernes, 29 de septiembre de 2017

¡LO LEO Y NO LO CREO! / 28 DE SEPTIEMBRE / CENTRO DE MAESTROS 0704 / SCLC



En la edición de mayo de este año, realizado en el Centro de Maestros 0704, en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, les compartí un lema escuchado al grupo Libro Abierto. LOS LIBROS LEÍDOS, JAMÁS SERÁN VENCIDOS. Ayer jueves, 28 de febrero, ratifiqué tal aseveración. Volvi (como a veces vuelven los adioses) a invitación expresa de Luis Fernando Maza Niños, Coordinador del Centro de Maestros. La cita era con una treintena de profesores de telesecundaria, primaria y preescolar. 


El taller de nuevo fue NADIE TE CREERÍA, del libro que ahora ratifico es un perfecto desconocido en las bibliotecas escolares: Nadie te creería, de Luis María Pescetti. Ya he hablado del libro en cuestión en entradas anteriores, y les vuelvo a decir que en lo particular es un libro que me gusta mucho, porque es una provocación, un recordarnos que las cosas pueden suceder de muchas maneras, dando importancia al fondo, no a la forma. Aunque la forma sea el pretexto perfecto para tal fin, y con un plus que desde siempre debe de estar presente en las aulas: el juego.


En una reciente y telúrica visita a la Ciudad de México, Carola Diez dijo algo que me significó mucho: hay que divertirse, dejar el protagonismo a un lado. Luego Apolonio Mondragón me ratificó esa idea, de aprender a través del juego. Y no es que en los acompañamientos que hago no esté presente lo lúdico, sino que ahora lo estará por mucho más espacio, porque estoy convencido de eso. Ayer jugamos los adultos, dejando de lado si éramos profesores idóneos o disidentes, o lo que fuera. Ayer éramos personas jugando, aprendiendo de manera divertida, y compartiendo nuestras ideas.


Y sí, vimos Kamishibai (oooooooh), mondongo, nubes, corridos, aviones y autos. Leímos seis cuentos del libro de Pescetti, descubriendo que ese perfecto desconocido juega y rejuega con las palabras, de manera... este... sí, adivinaron, de manera divertida. Fueron seis horas que se esfumaron así, tan callando, y me consta que a más de uno le movió un poco en su quehacer como maestros.


En lo particular me queda la satisfacción de haber compartido y acompañado a los profesores, por muchas razones personales y profesionales. Pero lo mejor de todo, me queda el gusto por comprobar lo dicho por Carola y Apolonio. El juego debe de estar presente de una manera importante a la hora de promover la lectura y la escritura, y de enseñar cualquier materia o asignatura. Divertirse debe ser el aglutinante en nuestro quehacer, y acá abrocho con lo esencial de todo este traqueteo: nos debe de importar. Debemos de tomar nuestro trabajo en serio.


En suma, llevamos más de sesenta maestros coordinados por el querido Luis Fernando, a quienes les hemos compartido NADIE TE CREERÍA. Se acerca en octubre INTRODUCCIÓN AL ARTE DE CONTAR HISTORIAS, donde estarán la totalidad de ellos, más lo que se acumule.


Volveré, estoy cierto, y espero que nos divirtamos de lo lindo. Necesitamos lectores, necesitamos compartir y hacer uso de La Palabra. No para que todos sean artistas, sino para que nadie sea esclavo.


Acá los compañeros con quienes compartí el cómo está mi corazón ahora. A todos ellos mi agradecimiento pleno por jugar y divertirse de lo lindo, y por comprender que es fácil cambiar, cuando algo de verdad nos importa... Por mejores juegos...

jueves, 28 de septiembre de 2017

¡INVITEMOS A LEER! / 27 DE SEPTIEMBRE / CCCJS




El día de ayer nos dimos cita Ray "Zopilote" y yomeromaromero en la Esquina Franklin, en el Centro Cultural de Chiapas Jaime Sabines. ¿Que son los promotores de lectura? Fue la pregunta que nos convocó. Esa mañana ignorábamos quiénes serían nuestros compañeros a quienes les compartiríamos nuestras experiencias.


Fue una agradable sorpresa tener frente a nosotros a compañeros y amigos a quienes hemos visto en otras circunstancias, y que ahora nos aglutinaba un tema del cual, estoy casi seguro, no habíamos hablado nunca tan en serio. Bueno, eso de "en serio" es un decir. Para el Zopi y para mi, antes que cualquier teoría de salón y academia, esta la diversión. Sí, nosotros salimos siempre a divertirnos, a costillas de la promoción lectora.


Ayer no fue la excepción, y junto a Ramón, Liz, Ervin y Teresita, nos dimos el gustazo de compartir algunas actividades que usamos de manera regular en nuestro quehacer de la promoción lectora, además de leer cuentos y charlar. No sabemos si fue útil, pero de que fue divertido no cabe duda. Invitar a leer, cazar lectores, y lo que se le parezca, es un trabajo denso pero bastante satisfactorio.


Remató esa mañana mi querido maestro e ídolo, Carlitos (Gerasio Contreras), quien es un buenazo a la hora de contar cuentos. En resumen, una mañana bastante alentadora, que no ha dejado de estar activa gracias al trabajo de Ramón Martínez Mancilla, quien sigue entusiasta, y nos entusiasma, en la promoción de la lectura y la escritura en Chiapas. Sin su esfuerzo y el de su equipo, esta labor estaría quién sabe en qué circunstancias.


Con el proyecto en puerta de Leer para la Vida, se vienen grandes cosas y mejores momentos. Por lo pronto mi querido maestro Zopilote, y yomeromaromero, seguiremos divirtiéndonos a costillas de los libros, y seguiremos jugando a que somos promotores, divertidos por tal osadía, que sin querer nos ha llevado a distintos lugares donde otros loquitos comparten nuestra diversión.


Faltan más sedes, en Comitán y en Tapachula. Y alguna otra que se me escapa de la memoria, pero ahí estaremos, leyendo para la vida.


Les dejo el resto de fotos de nuestro emocionario, jejeje. Las fotos son cortesía de Ramón.


Nos hallamos luego... por mejores rumbos.





lunes, 25 de septiembre de 2017

¡Lo león nadie me lo quita!

Palabrareando con mi querido maestro Ray Zopilote (quien es el palabrarista más rápido de la comarca junto con el poeta Lalo Hidalgo) se reveló la siguiente frase: "Lo león nadie me lo quita". Hoy no hallo mejor frase que la citada.

Julio Cortázar dijo que no escribía para quienes eran lectores, sino para aquellos que no lo eran. Fue (y es), por decirlo de alguna manera, un cazador de lectores. Y es que escritores hay muchos, cientos, miles, millones. Pero... ¿Y lectores?


Cazar lectores no es sencillo, hay que ser un león (Mamífero carnívoro, de pelaje amarillo-rojo, cabeza grande, dientes y uñas muy fuertes, y cola larga), ser paciente, y nunca de los nunca, dejar de buscar. Tal es el caso de mi vecino Mauro, un niño de tres años, quien cada vez que me veía se aferraba al marco de su puerta, se ocultaba y desde ahí asomaba sus ojitos para verme ir y venir de un lado a otro, cual león, con libro en mano. Fui paciente. Primero un saludo, luego una gracia, después un poco de música, luego un globo, más tarde un carrito, después un títere, hasta llegar al objetivo: Acercar al futuro leoncito hasta mi puerta.


Soy un león, ya les había dicho, pero no solo mamífero, sino un león del verbo LEER, que no "ler". Mauro va que vuela para ser un leoncito (lector), porque le gustan los libros. Ya no se oculta, al contrario, desde hace semanas camina hasta la entrada de mi casa, toca la puerta y me llama: "Señor león...señor león..." Y yo me guardo un rugido de gusto, porque Mauro llama para que le cuente los libros que él toma de la mesa de la sala. Es una mesa llena de libros no necesariamente infantiles. A él le gusta mirar las imágenes, y que se las relate.


Ya sea la historia del fantasma que tenía asma, de planetas y viajes al espacio, de científicos, del zorrito de nombre Miguelisto, del magnífico libro de título ZOOM, del piano que se quedó sin trabajo, o de fotos de un libro llamado Infancia. Se sorprende, se ríe, se pone triste, luego se torna serio, después vuelve a reír o a decir: "ohhh", ante una imagen que le sorprende. Creo que en este año, es el amigo más pequeño que tengo. Soy el señor león (¿mamífero? ¿lector? ¿cazador?) y eso nadie me lo va a quitar, y espero que tampoco a Mauro (el leoncito).

Pronto hablaremos del temblor, pero... es otra historia.

Por mejores leones...y lectores.

Quién fue primero, ¿el libro, el autor o el editor? / 26 de septiembre



INVENTAR EL LIBRO: JUAN VILLORO

Imaginemos una sociedad con escritura y alta tecnología, pero sin imprenta. Un mundo donde se lee en pantallas y se dispone de muy diversos soportes electrónicos. Abundan los receptores de textos e incluso se han diseñado pastillas con resúmenes de libros y métodos hipnóticos para absorber documentos. Esa civilización ha transitado de la escritura en arcilla a los procesadores de palabras sin pasar por el papel impreso. ¿Qué sucedería si ahí se inventara el libro? Sería visto como una superación de la computadora, no sólo por el prestigio de lo nuevo, sino por los asombros que provocaría su llegada.

Radio Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas
Unicach FM, 102.5 Mhz.
www.radio.unicach.mx

Es una estación educativa y cultural adscrita a la Red de Radio Universitaria de Latinoamérica y el Caribe, que nace en una institución de educación superior diversa, tan diversa como la entidad en la que se encuentra: Chiapas.
 
 

lunes, 18 de septiembre de 2017

¿Estamos solo en el multiverso? / Martes 19 de septiembre

Radio Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas
Unicach FM, 102.5 Mhz.

Es una estación educativa y cultural adscrita a la Red de Radio Universitaria de Latinoamérica y el Caribe, que nace en una institución de educación superior diversa, tan diversa como la entidad en la que se encuentra: Chiapas.



martes, 12 de septiembre de 2017

lunes, 11 de septiembre de 2017

"A esa gran velocidad" / Ciudad de México / 7 y 8 de septiembre.

Foto: Roberto

Para mi tocayo Toño, por mejores rumbos.


La Tierra rota a mil setecientos kilómetros por hora sobre su eje. Sí, rota de rotar, y rota de rotura. De esta última palabra se decantan sinónimos de andrajosa, harapienta, derrotada. En suma, la Tierra está derrotada… rota, y se defiende… y tiembla… O sucede lo que antes me contó Yucundo (Uberto Santos), de que la madre Tierra, entre el sueño y la vigilia, cambia de posición porque también se cansa y entonces se mueve, y nosotros con ella, y se vuelve a dormir. Algún día despertará por completo, pero esa es otra historia.

Foto: Toño
El pasado miércoles me embarqué junto a mi tocayo Toño Quijote en un viaje que parecía imposible, hasta la gran Tenochtitlan. Arriba del camión, a pocos kilómetros de la ruta, vimos al chofer manejar con prisa, haciendo imprudencias a la hora de rebasar. “A esa gran velocidad, un impacto sería fatal”, sonó en mi cabeza. La rola del Haragán me acompañó de ida y vuelta.

Foto: Toño
Del parque de La Soledad caminamos hasta la Alameda Central, que cuenta con los jardines más antiguos de la ciudad (1592), los cuales disfrutamos en nuestra ruta. Luego de confirmar reservaciones, fuimos a la Biblioteca Vasconcelos, la cual conoceríamos por primera vez. La encontramos enorme, tanto,que no le hallamos la entrada. Chiapanecos pata de chucho, decidimos buscarle. Vimos un estacionamiento con un letrero naranja que decía ENTRADA, pero como nosotros no teníamos coche, la descartamos.

Foto: Toño
Caminamos sobre una acera interminable. Antes de llegar a la esquina vimos un portón, pero cerrado. Estábamos por llegar al mítico Chopo, y de la entrada ni una luz, solo decenas de afiches del Haragán y Compañía en los muros del edificio. “Es una premonición”, le dije a mi tocayo. Decidimos levantar nuestros pasos hasta hallar la entrada, del lado contrario.

Foto: Toño
Instalados en el espacio asignado para las charlas y talleres, Carola preguntó a los asistentes si ya conocíamos la biblioteca, o si era nuestra primera vez, y qué opinión nos merecía. Los compañeros elogiaron el acervo, los espacios temáticos, la funcionalidad, los muchos pisos de libros, el diseño, entre otras linduras. Mi tocayo y yo nos mirábamos, achiapanecados, pensando “¿qué pictes vamo’a decir, si solo conocemos el muro, los afiches y las enredaderas?”.

Foto: Toño
Las charlas y los talleres de ese jueves estuvieron a todo dar. Carola y su generosidad; Juan Joaquín y los palabrarismos; Apolonio, un micro universo iluminado; Mora, el emocionario  y las prisas. “La Vasconcelos”, en mi experiencia, reducida a un pequeño espacio con un breve jardín, y los baños. Lo demás un paisaje surrealista, elevadores y libros, muchos libros, y fotos con caras y extremidades entumecidas.

Foto: Toño
Por la noche, de regreso al hotel, justo en la esquina de la Delegación Cuauhtémoc topé con una pequeña columna de cemento. Hice el intento por no caer, pero un calambre en la parte anterior del muslo me paralizó, y la gravedad hizo el resto. Técnicamente soy el dueño de esa esquina, y a mi tocayo le pertenece una parte proporcional, por ser mi compañero de taller y mi amigo. (Toño Quijote y Hugo Panza)

Foto: Toño
En mi cabeza rebotaba el estribillo del Haragán “A esa gran velocidad…” Me sacudí el susto de la ropa mientras pasaba el calambre. Obvié que la Tierra rota (use el significado que guste) y atrae cuerpos, los que sean y como sean. No presté atención a las señales, y decidimos ir a cenar tacos cerca de Bellas Artes. Una penúltima señal sucedió al momento de pagar, cuando de la nada y en un acto mágico digno de René Lavand, se mezclaron billetes, cambios y propinas, agigantando la sentencia de que “dos más dos, siguen siendo cinco”.

Foto: Toño
Dicen que se originó mar adentro… que en Pijijiápan… que en Huixtla… que desde el cielo. En minutos se transvergaron las palabras temblor, sismo y terremoto. A la distancia mi tierruca parecía vivir los últimos minutos de vida, a merced de algún jinete del Apocalipsis. Presas inundando ciudades enteras, terremotos marcianos, una avalancha de desinformación en tuiter, guasap y feisbuc… y culpables, muchos culpables.

Foto: Toño
El viernes, con desvelos acumulados, cumplimos la segunda tanda del curso-taller en “La Vasconcelos”. De nuevo la generosidad de Carola y el intercambio de asombros con Rafael, quien de golpe nos devolvió hasta Chiapas. “Ya vamos de vuelta”, pensamos. “A las siete estamos regresando”, dijimos. Pero no. Las señales habían sido claras. Habríamos de vivir el destino intestino de un regreso a casa, tan necesario. La salida de las siete de la noche fue pospuesta para las once, que después se transformó en la una de la madrugada, saliendo desde Puebla, y no de la Ciudad de México.

Foto: Toño
Por mi parte guardo el recuerdo de compañeros con quienes crucé algunas palabras. Gabo, Paola, Perla, Teresita, Cinthya, las compañeras de Campeche, los de Oaxaca, de Mérida, de Nayarit, los de Baja California. En suma, de todos, silentes o hablantes. Y no. No conozco “La Vasconcelos” (¿Vas con celos?).

Foto: Roberto
Lo mejor lo dijo Paola, refiriéndose al estremecimiento de la Tierra la noche anterior. “Duró lo que dura una canción”. Sí, le dije. Tienes razón… La canción que sigue rebotando en mi cabeza, el soundtrack de nuestro viaje: “A esa gran velocidad”.

Foto: Roberto