miércoles, 25 de septiembre de 2019

¿Lectores que se duermen? ¡Se los llevan las historias! / Escuela Secundaria Técnica No.2 "La Centenaria Prevo de Tuxtla"


"Mas vale paso que dure y no trote que canse" alcanzamos a decir el día de ayer los compañeros que integramos La Tropa Chicharrón al llegar a la Casa de las Artes Corazón Borraz, donde recibiríamos a más de ochenta alumnos de primero de secundaria de "La Centenaria Prevo de Tuxtla". ¿Centenaria? ¡Ay sí, ay sí!, dirán, pero, ¿nosotros qué ganamos con mentirles? Que ellos mismos nos lo cuenten:


La historia de la Prevo comienza en el año de 1893, cuando el gobernador Emilio Rabasa Estebanel, originario de Ocozocoautla, estaba al poder. La primera Prevo se encontraba en Av. Central y 3era poniente, en donde hoy se encuentra “Pinturas Gloria”. Debido a un movimiento telúrico ocurrido el 28 de noviembre del año de 1893, la casa donde se situaba la Prevo se derrumbó.


Tiempo después surge la 2° Prevo, en la 1ra poniente y 3ra sur, frente a la iglesia del Calvario, donde hoy en día se encuentra la zapatería “3 Hermanos”. Esta segunda Prevo se llamó “Escuela de Artes y Oficios”. Actualmente, llamamos a nuestra institución Escuela Secundaria Técnica N°2 “La Centenaria Prevo de Tuxtla” y se encuentra ubicada en la 13va calle oriente norte #600 Fraccionamiento Periodistas, rumbo al 5 de mayo


Cada ciclo escolar recibe a aproximadamente 840 alumnos, agrupados por los diferentes talleres con los que contamos (se imparten talleres de contabilidad, electricidad, estructuras metálicas [soldadura], ofimática [también llamado burótica], industria del vestido e informática), educándolos y haciéndolos personas correctas y dignas de pertenecer a nuestra sociedad.



La recepción estuvo a cargo de "Los Ramones", pero no se crean que de los ex integrantes de la banda de punk neoyorkina, sino más bien de mis compañeros y amigos Ramón Preocupón y Ramón Jamón. El primero les dio la bienvenida, jugando con la letra de sus respectivos salones, 1ro "F" y 1ro "G" y contándoles de la ex casa de gobierno; el segundo, con un recorrido por la exposición El árbol habla: Octavio Paz para niños.


Liz, Juan José, Ramón Jamón y YoMeroMaromero, nos divertimos acompañando a los alumnas y las alumnos de la Prevo, con las distintas maneras de contarnos y contarles una historia. En lo personal, al finalizar mi actividad puse en práctica algunos de los ejercicios de apoyo propuestos en el Cuaderno de Salas de Lectura, referente a las Charlas Literarias. 


Opinaron sobre la palabra "caca" puesta en el Cuento de amor y amistad, y después hablamos de las rimas, y jugamos a replicar lo escuchado, con nuestros propios nombres, por ejemplo: Hugo, el que hace caca en un tubo; o Ramón, el que hace caca en el camión; o Liz, la de la caca y la pis; o Juan José, el que a la caca ve; o Teresa, la que hace caca en la mesa. ¿Te anímas a rimar tu nombre?


En las charlas literarias suceden muchas acciones. ¿Cómo ve un chico de primero de secundaria el amor de Don Quijote hacia Dulcinea del Toboso? ¿Qué opinión tiene del amor? O bien, ¿qué opinan sobre la locura, sobre la valentía o sobre la justicia? La interacción en una charla literaria permite eso: opinar, esclarecer, profundizar, discenir, desmenuzar, respaldar, dar otros sentidos al texto, relacionar esa historia con otra real o literaria.


Esa mañana nos divertimos por igual, sin distingo alguno. Hubo inclusión, respeto y cierta complicidad en las historias contadas. También hubo un poco de magia, sorpresas y uno que otro asombro. Jugamos con nuestros nombres y con el de los demás, nos reímos viéndonos en el otro y después, siendo parte de las historias que estoy seguro se quedaron guardadas en un lugar especial de sus corazones.


Dentro de unos días estaré como invitado en un "charlatorio" (esta palabra se la robé a mi tocayo Toño Quijote), con el círculo de lectura Casa de Piedra. Comentaremos un mi libritillo editado por la editorial Tifón, titulado "A dos de tres caídas sin límite de tiempo". Edición pequeña, a bajo costo, para estudiantes de secundaria y preparatoria, idea de mi padrino Juventino Sánchez Vera.


A manera de colofón, el día de ayer nos reunimos varios de los muchos que andamos en el trajín de la mediación de la lectura y la creación literaria. Celebramos la próxima inauguración de la sala de lectura "Hojas al viento", en la colonia Bienestar Social, y también charlamos sobre la lectura en tiempos de crisis, lo anterior como parte de los encuentros autogestivos para "Formar lectores".


¿Y qué es una "crisis"? Una situación difícil, tanto personal como colectiva. En lo personal, la lectura me ha ayudado a encontrar algunas respuestas a situaciones complicadas de mi vida, ha hecho tolerable algunas cosas y ha servido de válvula de escape para otras, aunque la mayoría de las veces a resultado en un feliz intercambio de asombros. 


Uno termina siendo los personajes y viviendo los escenarios de lo que se lee. Mi MiniMi lo acaba de experimentar en una lectura hecha en la madrugada, después de una fiebre de varias horas (¿crisis?). Leyó de un tiro "Lili, Diango y el sheriff", de Klais - Peter Wolf. Colección Barco de vapor, ediciones SM. Dijo que le gustó la historia, que le gustó algo sobre una pistola de agua, y después se durmió, con la temperatura bajo control.


Las fotos son cortesía de mi querido amigo y compañero de batalla, Ramón Preocupón, de mi cunca Liz y de YoMeromaromero. Sin más, nos hallamos en breve... Por mejores lectores y escritores.










domingo, 22 de septiembre de 2019

Bitácora del Capitán Jack / Domingo I


Mi nombre es Jack y navegó sin rumbo por el mar del universo al mando del Estelar, un galeón pirata de gran tamaño impulsado por ráfagas solares. Soy el Capitán de este barco sideral, acompañado de una tripulación de valientes a los que he bautizado con el nombre de Taikonautas. Partimos del planeta Tierra hace un siglo en busca de nuevas galaxias, más allá de la nube de Oort*. 


Cuando era niño y vivía en la Tierra, aprendí a identificar constelaciones viendo todas las noches el cielo desde el techo de mi casa. No fue fácil, la contaminación lumínica, los nubarrones y los gritos de mi mamá: “¡Baja la ropa y las sábanas del tendedero!”, nomás no dejaban concentrarme. Yo me preguntaba, ¿acaso a Copérnico, Galileo, Kepler o Newton, también los habían mandado a bajar la ropa?


Otro elemento que siempre me ha gustado desde niño es la Luna. Me encantaba ver el perfil de un conejo sobre ella. ¿No me crees? A mí me contaron que fue Quetzalcóatl quien, agradecido, estampó la silueta del noble conejo que se ofreció en sacrifico para alimentarlo. La leyenda se llama: El conejo en la luna.


Si bien un conejo fue el primero en llegar a la Luna (en leyenda al menos), me enteré después de que los primeros animales en orbitarla fueron dos tortuguitas rusas (además de escarabajos, moscas, plantas, semillas, algas y cultivos celulares). Estas tortuguitas fueron enviadas por los soviéticos un día de septiembre pero de 1968, regresando seis días después, bastante zangoloteadas. ¿Sabes de otros animales que hayan ido al espacio exterior? ¡Cuenta! A la tripulación le encantará saberlo.


Se avecina una tormenta de asteroides, debo reunir a los Taikonautas y recoger las velas para que las fotoceldas no se destruyan. De seguro te preguntas cómo logro escribir desde una distancia tan lejana. Simple, uso ondas de radio que viajan a la velocidad de la luz**. ¡Uf! ¡Casi lo olvido! Si mis cálculos son precisos mañana lunes 23 de septiembre el día y la noche durarán exactamente lo mismo. A eso se le conoce como Equinoccio de Otoño***. ¿Te quedarías despierto para comprobarlo?


La tormenta está cada vez más cerca. Me despido de vos, pequeño Taikonauta, esperando hallarte el próximo domingo… por mejores mares.

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*Nube de Oort: es una nube esférica de objetos transneptunianos hipotética (es decir, no observada directamente) que se encuentra en los límites del Sistema Solar.

**Velocidad de la luz: 300 mil kilómetros por segundo ¡Uf!

***Equinoccio de Otoño: Momento del año en que el Sol forma un eje perpendicular con el ecuador y en que la duración del día es igual a la de la noche en toda la Tierra.





miércoles, 18 de septiembre de 2019

¡El corazón es un resorte! / Centro de Estudios para el Arte y la Cultura / Un.A.Ch



"Por la conciencia y la necesidad de servir" y porque mi madrina Aurora Oliva me hizo la invitación, la mañana de ayer me encontré con catorce alumnos de la licenciatura en danza del Centro de Estudios para el Arte y la Cultura de la UNACH. ¿Y para qué, si yo no bailo ni en defensa propia?, ademas ya lo dijo y muy bien Norman Mailer: los tipos duros no bailamos. Les cuento.


La razón (o sinrazón) de mi presencia obedece a varios motivos, pero me concentraré en los que me atañen: el fomento de la lectura y de la escritura. Abrí plaza contándoles, de manera breve, sobre la estrategia nacional de lectura, sobre los tres ejes: formativo, en el cual se habla de la necesidad de inculcar el hábito de la lectura desde la infancia y la adolescencia (formar hábitos lectores)...



... el persuasivo, resignificar la lectura como ese derecho a la palabra hablada y escrita que tenemos todos (leer no sólo de manera escolarizada, sino también voluntaria); y el sociocultural, que se enfoca en la existencia de títulos atractivos para el público, que se encuentren a su alcance y que cuenten con precios accesibles. En suma, reflexionamos el segundo y accionamos el primero... el tercero lo dejamos en "visto".


Compartimos abrapalabras, nubes y mondongo, con el aglutinante del juego en cada uno de ellos. Los muchachas y las muchachos, reacios unos y adormilados otros, terminaron divirtiéndose y, me atrevo a decir, aprendiendo. Espero haber cazado al menos un nuevo lector, si no con las dinámicas, sí con el libritillo editado por mi querido padrino y amigo, el buenazo de Juventino y su editorial Tifón.


Fue un día bastante movido. Por la mañana la charla en el Centro de Estudios para el Arte (que titulé "el corazón es un resorte"), horas después en la rueda de prensa del taller de poesía coordinado por El Gigante, rematando en el programa de radio que me divierte de lo lindo desde hace algunos meses: "La lengua de Don Beli", que se transmite todos los martes de 8 a 9 de la noche por radiounicach, en el 102.5 FM, y en feisbuc y radio por Internet.


Un momento que me agrada en particular es cuando charlamos y de a poco comienzan a surgir las historias de las que estamos hechos, propias o ajenas, reales o inventadas. Somos animales del lenguaje. También cuando de la nada brotan historias donde pájaros, gatos, paisajes, peces, cabezas, vestidos, entre otras curiosidades, forman parte de historias irrepetibles y efímeras (Había una vez... colorín colorado).


¿Para que sirve leer? ¡Para contestarle al poder! (el que sea). Para construir argumentos en lugar de pretextos y, porqué no, para ser mejores personas. También les conté que a veces soy un poco Ulises, un poco el Minotauro, un poco José Arcadio, un poco El Cuervo, dios y diablo, el iglú que proyecta su larga sombra en la blanca oscuridad sobre la nieve. 


Soy el pañuelo que se agita sobre el muelle, mientras el barco se aleja de la costa. Soy el molino enloquecido, el cíclope enamorado de la ingrata de Galatea, la letra "V" polifónica en la cabeza de Beethoven, clave morse dictada por los latidos de un corazón que asemeja un resorte cósmico. Soy el taco de chicharrón, el humo, la escafandra que flota invertida sobre el mar del universo.


Pronto estaré acompañando a mi colega Julissa Palma, hablando sobre la lectura en voz alta, sobre refranes, metáforas y bibliotecas. Hablando del porqué no basta solamente con tener buenas ideas, sino que además esas buenas ideas nos deben de importar. De lo contrario, si no nos importa a nosotros, menos le importará a los demás. A mí me sigue importando y mucho lo que hago, guste o no. 


Estoy "felizmente cansado", pero aún tengo pendiente consultar los enlaces digitales de los nuevos "libros detesto" (primaria), lo anterior como respuesta a mi solicitud hecha de leer una historia en el salón de clases (de lunes a viernes), antes de comenzar el día escolar. Algunos profesores bien intencionados me dijeron que las lecturas elegidas para este ciclo escolar están "morrocotudas".


La enjundia y hasta emoción en sus testimonios me hicieron pensar en el significado de la palabra MORROCOTUDA/O, algo así como "bien chingona", "de calidad", "buenísima". Fue inevitable decirla en voz alta más de una vez. Mi MiniMí me preguntó: "¿qué es eso? Le dije el significado y él, con algo de fastidio, me corrigió: "se dice guay, shido, shévere... no sabes hablar".    


Desde esta trinchera le mando saludos a mi madrina Aurora, por su generosidad y su decencia con YoMeroMaromero, le agradezco también las fotos y el salto al vacío. Hace tantos años que me alejé de la UNACH y ella, sin reproche alguno, me sigue enseñando cada vez que vuelvo, como a veces vuelve el asesino a lugar del crimen, como a veces -también- vuelven los adioses.


Hasta la próxima, por mejores lectores y escritores.





miércoles, 11 de septiembre de 2019

¡Basta de cuentos! / Escuela Primaria José Emilio Grajales / Casa de las Artes Corazón Borraz



¡Basta de cuentos!, dijimos alguna vez la doctora Haide Zúñiga y YoMeroMaromero. Fue cuando construíamos nuevas estrategias de acompañamiento lectoescritor para compartirlas con quien se dejara, buscando sumarnos creativamente a los esfuerzos del Programa Nacional de Salas de Lectura. A ella le debo esta y otras estrategias que hoy comparto, tal como lo planeamos alguna vez.


Este ejercicio fue el pretexto para contar tres cuentos a más de sesenta alumnos y alumnas de 4to grado de la escuela primaria José Emilio Grajales. Antes de eso hicimos magia, jugamos con nuestros nombres y leímos un fragmento del "cuento de amor y amistad" de Luis María Pescetti. Los chicos que se animaron a leer en voz alta tuvieron problemas con la lectura. Se les "saltaban" las líneas, se les "desaparecían" letras o palabras.


Saltarse líneas o brincarse letras no es otra cosa que la falta de acompañamiento lector, tanto en la escuela como en la casa. Los niños quedaron contentos con las historias contadas y más de uno dijo que le gustaría escuchar más cuentos. ¿Y si antes de comenzar la primera clase del día, les leemos un cuento? ¿Y si ellos siguen la lectura con la mirada, las pausas y entonaciones del texto? 


Una historia diaria sería la mejor receta para mejorar la lectura en voz alta. Pablo Boullosa, en el libro "El corazón es un resorte", menciona que la herramienta básica es la lengua materna. Con nuestra lengua comenzamos a ser nosotros mismos, nos proporciona autonomía, nos permite transitar de la inocencia a la madurez y del placer (el paraíso) al conocimiento. 


Aprendemos a hablar, a decir palabras, a estructurar oraciones y demás vericuetos, antes de aprender a escribirlas. Dice Boullosa que escuchamos para entender a los demás y hablamos para que los demás nos entiendan. Lo mejor de hoy lo dijo una niña que opinó sobre su visita a la Casa de las Artes Corazón Borraz: "Lo que más me gustó fue convivir con mis amigos".



Los niños y las niñas de la escuela José Emilio Grajales se fueron con varias historias en sus cabezas y en sus corazones, no sólo las contadas en la pequeña sala de lectura, sino también con las historias enmascaradas, las biografias personales y el reconocimiento de sus emociones. Es real que pasamos gran parte de nuestro tiempo inmersos en historias, propias o ajenas.


Somos más "bichos" narrativos que "bichos" racionales. Acá les cuento -de volada- sobre una querida amiga a la que llamaré "C". Ella enfrenta sus problemas con soluciones racionales, algorítmicas. Es decir, a cada situación le construye una serie de pasos (método) para resolverlas, queriendo anticiparse a no sé qué. Imagino lleva una estadística de los resultados... ya le preguntaré.



Y no es que su "método" ande mal, al contrario, lo que sucede es que lo aplica para todo. Ha dejado de ver, confiando en ese algoritmo personalísimo que no siempre funciona. Y es que a veces debemos de buscar soluciones heurísticas, es decir: más creativas. Y esa creatividad va de la mano de la imaginación. No cabe duda de que "somos animales del lenguaje, somos criaturas que sueñan" (Salman Rushdie).


Volviendo a la mañana de hoy, las niños y los niñas se fueron bastante contentos, con dos y hasta tres revistas en las manos. El firme deseo de quienes colaboramos con mi querido amigo Ramón Preocupón, es de que esas lecturas las compartan con sus hermanos y con sus padres. También que se intercambien entre ellos no sólo las revistas sino también las historias que encuentren en ellas. 


Emilia Ferreiro apunta en el libro "Pasado y presente de los verbos leer y escribir", que los problemas de la alfabetización comenzaron cuando se "decidió" que escribir no era una profesión, sino una obligación, y que leer no era una marca de sabiduría sino una marca de ciudadanía. Es innegable que los libros necesitan lectores (libros - lectores - escritores).


Las preguntas que ahora estamos considerando con mi querida colega Julissa Palma, son las planteadas por un gran lector y escritor, el músico mexicano Carlos Prieto, en su enorme libro titulado: "Cinco mil años de palabras". Las interrogantes son las siguientes: ¿Cómo salimos del silencio? ¿Cuándo empezamos a hablar? ¿Por qué creamos un vocabulario? ¿Por qué pronunciamos palabras?


Leemos con todo el cuerpo, con todos los sentidos. Leemos para ser dueños de nuestra voz, para servirnos de la escritura, para comprender emocionándonos pero también informándonos; para intuir pero también para construir ideas. Ojalá que estos meses de acompañamiento en la casa de las Artes Corazón Borraz, con niños y niñas de distintas escuelas, estén formando lectores capaces de escribir.


He divagado bastante, lo sé, pero no lo pude evitar. Las fotos son cortesía de mi querido amigo Ramón Preocupón y de YoMeroMaromero. Hasta entonces... por mejores lectores y escritores.