martes, 23 de octubre de 2018

COBACH Plantel 234 / Plan de Ayala / martes 23 de octubre de 2018



El día de hoy martes mi querido amigo Ramón Martínez Mancilla, jefe de la oficina de fomento a la lectura y la escritura de la Red Estatal de Bibliotecas Públicas de Chiapas, y Yo MeroMaromero, fuimos al Colegio de bachilleres de Chiapas, plantel 234, en Plan de Ayala. La cita fue con los alumnos de primer semestre, con quienes compartimos estrategias de fomento lectoescritor.


Estos acompañamientos son verdaderos saltos al vacío, en el espíritu más pragmático del Programa Nacional de Salas de Lectura, de que el fomento lector se realiza en cualquier espacio, siempre y cuando exista un mediador, libros y lectores. Esta mañana fue literalmente así, aunque nada se dice del público cuando se trata del fomento itinerante.


Nos hallamos con treinta y cinco chicos bastante escépticos de lo que estaba por suceder. Y es normal, la llegada de dos desconocidos hablando sobre libros parecía más de lo mismo: clases de literatura donde un gordo barbón (yo) les daría un recorrido por el fascinante mundo de las letras, hablando y hablando hasta el aburrimiento, presumiendo los libros que ha leído.


Por supuesto que no fue así, al contrario, comenzamos hablando de que todo se lee, de que no necesariamente necesitan leer libros para ser lectores. Comentamos que estamos hechos de historias, propias, ajenas, reales y ficticias, o anheladas, es decir, lo que nos gustaría; un futuro añorado. De a poco nos fuimos soltando, sin embargo no "enlazaban" las migas que les lanzaba de referencia cuando hablaba de X o Z historia.


Mi compañero y amigo de aventuras lectoescritoras me lanzaba miradas de extrañamiento. Yo estaba igual, pero no me amilané porque no era la primera vez que me sucedía algo así. Había una coraza que se resistía a caer, muro que comenzamos a derribar al proponer la creación de nubes, que después fueron tomando formas diversas, que luego fueron delineando con unos plumones, que después terminaron en personajes.


Nos numeramos de manera aleatoria, sin preguntar ni tomar en cuenta amistades o lazos particulares. Una vez armados en equipos de cinco integrantes, juntaron sus personajes y se pusieron a construir historias que después deberían contarnos. Hubo desgano en varios de ellos, hasta que les dijimos que el equipo ganador se haría merecedor de un libro. La situación cambió de inmediato. ¡Si les gustan los libros!, pensamos Ramón y YoMeroMaromero. Lo demás fue lo de menos.


Escuchamos historias de chile, dulce y manteca, descubriendo que a más de uno le causaba cierto nervio el hablar en publico (otros se retorcían cual gusanos en comal). Recordé que entre más lecturas y más escritura, más el "empoderamiento" que un estudiante adquiere en su vida escolar. La lectura en voz alta da seguridad, y si se están formando lectores menos hábiles, el acompañamiento de la lectura por parte del maestro es fundamental.


Entiendo el punto de la entrega de resumen de lectura sobre un libro asignado, pero eso debería suceder después de haber discutido entre todos la lectura asignada. Las charlas literarias nos permiten socializar, analizar y reestructurar lo que la lectura nos haya dejado en lo individual. Al comentarse se disipan dudas, se confirman certezas y hasta nacen polémicas sobre lo leído, arriesgando el capital cultural que cada uno tiene, resignificando y reestructurando los conocimientos derivados, que siguen dando forma a nuestro pensamiento.


Los chicos fueron ganando confianza conforme se iban contando las historias, destacando un equipo en particular, quien se hizo acreedor de la mencionada dotación de libros. Los demás no ocultaron una leve frustración, cuestión que decidimos enmendar (mañosamente) con revistas que Ramón dispuso, sabedor de lo que sucedería desde antes de marchar hacia la escuela.


Les hablé del kamishibai, de las posibilidades que este escenario tan sencillo tenía a la hora de contar historias (las que sean) y terminé contando la aventura de Don Quijote y los molinos de viento. A media narración estaban bastante interesados sobre la suerte del extravagante caballero y su escudero Sancho Panza (y al finalizar la dinámica, se interesaron también sobre la construcción del kamishibai). Las fotos no dejan lugar a dudas, jejeje.


Cerramos con un ejercicio de escritura (no todo es lectura pué) que de a poco ha ganado su fama: El Mondongo. Ejercicio de ortografía y cultura general. Aprovecho para destacar la participación de la maestra de literatura, Érika Georgina, quien desde el principio decidió vivir la aventura con nosotros (tres horas de faena). Ahí, tirados sobre el piso, desmenuzamos palabras de campos semánticos distintos, teniendo de premios revistas de National Geographic.


Para que les hago cansada la historia, nos divertimos, nos equivocamos, nos corregimos pero sobre todo nos la pasamos a todo dar, porque en las tres horas que estuvimos juntos, no hicimos más que jugar. ¿Qué es lo que hace falta entonces? ¡Más juego y menos rigidez! (más de uno puso cara de asombro, luego de ver el tiempo transcurrido).


Al final los chicos fueron dando su opinión cada uno sobre lo vivido esa mañana, y sé que fueron sinceros. No hubo más que palabras positivas, y algunos hasta reconocieron que fue una sorpresa lo acontecido. En suma: fue un inicio complicado pero que mejoró cuando se dieron cuenta de que no era más de lo mismo.


Nos queda el compromiso de regresar y compartir con los maestros la importancia del fomento de la lectura y la escritura en los alumnos. Digo, ¿qué cuesta leer un cuento a los alumnos, antes de comenzar el día escolar? Si se hiciera, al final del semestre o año, tendrían muchas historias dentro de sí. Las historias nos complementan, nos forman, nos enseñan.


No digo más, les dejo el resto de las imágenes, logradas por mi querido amigo y compañero Ramón Martínez Mancilla. Nos hallamos luego, Por mejores lectores y escritores...









lunes, 15 de octubre de 2018

Creación literaria / Narrativa breve / 13 y 14 de octubre / Comitán de Domínguez, Chiapas.


A petición del mar / Joaquín Vázquez Aguilar


escribo

como el que por primera vez se ve las manos
y tiene sed
y bebe golondrinas

no dejo más huella
que la de mis pies en la arena del mundo

porque como nací pájaro
crecí árbol
y llegué camino

sólo tuve
la vecindad del viento
su puerta
su morral
su tinaja de agosto
juegos
hermanos
abuelos (con su tos y todo)
tíos
novias
y padres
morenos diariamente
resbalándoles el sol
para el maíz
(por eso recuerdo siempre
alegría de camisa rota
y corazón alrededor)
pero los juegos se quedaron en las calles
después las novias en las cartas
y un día
los abuelos nos vistieron de negro

y el pueblo
en fin
partió a caballo hacia el recuerdo

qué queda, pues, entonces
sino siempre el viento y sus historias
y nuestra espalda con su dolencia de estaciones
y unas ganas inmensas de retornar
quién sabe a dónde

entró en palmera mi dolor
salió de sus palmadas inmediatas
en puerto han acabado los barrotes del cráneo
el grito en pájaro

en qué termina el mar             sino en gaviotas
en qué la luz             sino en amor
y la sombra             en amor
y la luz y la sombra             sino en cuerpo
y el planeta inseguro                    sino en día
en qué termina el asfalto             sino en peatón airoso
en qué el payaso                sino en pupila humana
en qué el camino               sino en nuestra casa



Uno va por ahí trillando el presente en aras de un pretérito vivo, de recuerdos que se guardarán en la memoria y nos acompañarán cuando partamos a la región del misterio. Hoy se queda conmigo la clara mañana de Comitán, los seres vivos; el asombro... ¿Cuál es la fórmula para el asombro? ¿Cuál, para la nostalgia? De nuevo. Uno va por ahí, por la vida, saltando, ¡viviendo! Actuar no es el modo; vivir, sí. ¿Y el futuro? Se construye en el presente de manera circular, hasta volver donde se comenzó para revisar, quedarse con lo bueno, y mejorarlo. Lo que no funcionó se transforma, y entonces se resignifica, se reconstruye edificando sobre lo trillado, sobre lo andado una y otra vez para ser cada vez más humanos, aportando un miligramo de nuestra existencia y mejorar, aunque sea un poco, lo que nos rodea.


El fin de semana fue la última sesión del módulo dos, sobre narrativa breve, del diplomado en creación literaria convocado por la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, a través de la escuela de artes. Se trató de recapitular un poco de las sesiones anteriores, y apastillar (gracias MAC, por el regalo) con la última de las herramientas pendientes, siendo el caso la creación de personajes. Lo dejé al final con el propósito (mío, nadie me lo indicó) de enlazar el módulo tercero, sobre novela. No sé si lo logré, pero lo que sí sé es que mientras compartía esa información, una especie de vacío se me iba formando en algún lado de mi "cuerpazo" (los mal intencionados dirán "puercazo", pero no me importa), y no me dejaba concentrar. Recurrí al maestro Chimal (¿Cómo empezar a escribir historias?) para dar la última sesión:


Las herramientas básicas para la creación de un personaje es la descripción psicosocial, que describe las  características personales y físicas:

  • Nombre.
  • Sexo.
  • Edad.
  • Raza (o especie, si es el caso; por ejemplo, si es un perro en una fábula, o si es extraterrestre).
  • Color y estilo de pelo.
  • Complexión.
  • Peculiaridades físicas.
  • Estado de salud.
  • Adicciones (si las tiene).
  • Manera de vestir.
  • Higiene.


 Las características sociológicas:

  • Estado civil.
  • Antecedentes familiares (aquí se puede incluir toda la información necesaria para conocer su origen y sus circunstancias actuales).
  • Clase social.
  • Educación.
  • Situación económica.
  • Ocupación actual.
  • Ocupaciones anteriores.
  • Intereses (aquellas cosas que le gustan o le llaman la atención).
  • Contactos sociales (aquellas relaciones que influyen positiva o negativamente en su vida).
  • Ética y moral (los principios por los que se comporta en general).
  • Inclinaciones políticas.
  • Deportes.
  • Aficiones (pasatiempos o modos en los que se ocupa de lo que le interesa).
  • Nivel de idealismo (qué tanto desearía que el mundo fuese distinto de como es, más cercano a una imagen ideal).
  • Nivel de pragmatismo (qué tanto está dispuesto a transigir o ceder en sus objetivos; qué tanto está dispuesto a cambiar lo que quiere por lo que puede tener).
  • Nivel de materialismo (no se refiere a su interés por las cosas materiales, sino a qué tanto cree en lo que existe más allá de lo visible y lo comprobable, lo tangible).
  • Capacidades intelectuales.
  • Nivel de ambición (qué tanto se esfuerza por conseguir lo que quiere).


Características psicológicas:

  • Fantasía favorita.
  • Paradoja entre deseo y realidad.
  • Fobias.
  • Preferencias sexuales.
  • Valores.
  • Cualidades.
  • Habilidades.
  • Defectos.
  • Conducta antisocial.
  • Gustos.
  • Aversiones.


Además de la plantilla de idiolecto. La lengua, tal y como la usa un individuo en particular: el modo característico de hablar de una persona o de un personaje. Éste es un aspecto de la creación de personajes que a veces se pasa por alto, pero que resulta importante. Sus componentes principales son:

  • Vocabulario: qué palabras utiliza el personaje.
  • Gramática y sintaxis: cómo se estructuran las frases.
  • Acento o dialecto: estos nombres se otorgan a las variaciones en el idioma que se dan en una región determinada del mundo.
  • Jerga profesional: éste es el vocabulario especializado de un oficio o profesión.
  • Argot: es el vocabulario proveniente de una cultura o grupo social específico.“
  • "Malas” palabras: son términos que se consideran vulgares en una lengua determinada y que se utilizan, a sabiendas de que se les ve mal, en momentos de gran intensidad emotiva (de ira, sobre todo, pero a veces también de tristeza, frustración o hasta alegría).
  • Estilo verbal: aquí no se trata de palabras precisas, sino del modo en el que las palabras son afectadas por características particulares (físicas sobre todo) de los personajes.
  • Subtexto rutinario: éste es el elemento más sutil del idiolecto, pues se trata de la actitud o los elementos no verbales que se dejan entrever en el diálogo.


Estas "plantillas" o fichas funcionan a plenitud en la construcción de una novela, más que en la construcción de un cuento, ya sea moderno o posmoderno. Sin embargo, y con el afán de experimentar, se realizaron palimpsestos con tres elementos bien delineados psicológica, sociológica y dialectológicamente hablando. Personajes clásicos de novelas clásicas, metidos en un cuento corto, muy corto o ultracorto, resultando escritos atractivos en su experimentación (no parodias), creando otras realidades que no tenían nada (o casi nada) que ver de sus "realidades" originales.


En suma, en el módulo dos se construyeron cinco historias (1. tema libre; 2. fantástico; 3. maravilloso; 4. palimpsesto; 5. Lipografía). ¿Es lo único que existe? Por supuesto que no. Lo tratado fue apenas una parte de las múltiples posibilidades que existen en la narrativa breve. Fueron ocho módulos que se compartieron entre la teoría de la narrativa breve, la experimentación a través de la escritura, y el juego (que no chacota), algo que en lo particular destaco sobremanera, porque considero es de donde se parte hacia el éxito, o el fracaso, si de ganar lectoescritores se trata.


Al principio de este choro mareador dije que no hay fórmulas para escribir minificciones (ni cuentos,  poemas o novelas), que la única receta que conozco es la de VIVIR. Me corrijo. Hay estructuras que se pueden imitar, modificar o romper, en aras de la experimentación, la cuestión acá es QUÉ CONTAR.


Es decir, al final queda la anécdota, el hecho, el asombro. Sin embargo hay reglas gramaticales que no se pueden pasar por alto (ni modos), pero no es lo primero a la hora de escribir. Al comenzar a pergeñar una historia debe de vaciarse lo que se tiene imaginado. Suponga usted que se deja poseer por algún espíritu que le obliga a redactar sin reglas ni estructuras: pura y llana historia. Cuando termina la posesión se encontrará con un escrito al que deberá meter a la pulidora, donde se someterá al castigo de la regla gramatical. No al contrario.


De a poco se va haciendo callo en esto de pulir o limpiar (o delinear) la escritura. Se van aprendiendo trucos para evitar "lugares comunes", oraciones flacas, párrafos planos. Y no hay mejor manera de aprender dichos trucos, que equivocándose. No debería existir mejor crítico que uno mismo, pero eso cuesta trabajo cuando se es débil, enamoradizo de lo propio, y hasta ególatra. Los errores son los mejores maestros, y debe haber alguien con más cicatrices para que comparta su experiencia.


Esa generosidad, desafortunadamente, no es la mejor cualidad de muchos, quienes se consideran mejor posicionados en el noble arte de la literatura, y no comparten las mejores rutas para avanzar como escritor. Insisto, de la cantidad saldrá la calidad, y no al contrario. ¿Qué tiene de malo decirle a otro que el abuso de X o Y palabra, "aplana" su redacción? Algunos argumentan que si el "estilo", que sí el "género", que si esto; que si lo otro. Al final terminan asegurándose de que sigan igual de planos, para no arriesgar, "combatiendo" a la posible "competencia".


Insisto. No soy el mejor escritor del planeta, ni quiero. Yo escribo porque se me da la regalada gana. Escribo porque soy un testigo de mi tiempo, porque soy humano antes que "artista", porque no quiero ser esclavo (aunque lo sea de alguna u otra manera, literal o figurada), porque estoy vivo.


Le agradezco a la poeta Yolanda Gómez Fuentes la invitación, también a mi amigo Arturo Novelo, coordinador y miembro activo del taller, y que tuvo que soportarme estas ocho sesiones, pero sobre todo a mis compañeros (y espero, desde ahora, mis amigos todos) con quienes compartimos el cómo se pasa la vida... tan callando. Doy las gracias, porque aquel que no sabe ser agradecido es una gran mierda apestosa, aquí, allá y acullá.


Cierro esta tanda emocionado. Somos compañeros de vida, de historias, de escritura, de lecturas y hasta de borrego, incluidos los testículos (del borrego, no interpreten mal)... Por mejores misterios...

martes, 9 de octubre de 2018

Creación literaria / Narrativa breve / 6 y 7 de octubre / Comitán de Domínguez, Chiapas.


NI somos todos los que están, ni están todos los que somos. Diecisiete compañeros de salto, quienes literalmente saltamos para donde sea, y en ésta ocasión fue hacia el pastel. Parafraseando al Zopi: ¡Estuvimos de pasteles largos! ¿Dónde? En la tercera sesión del Módulo II de Narrativa Breve, parte del diplomado de creación literaria, convocado por la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas.


Nos acercamos al cierre del módulo, y para mí la experiencia ha sido más que grata. La brevedad es un arte largo, algo contradictorio por la naturaleza que la gobierna. La mañana del sábado seis de octubre abrimos plaza revisando los escritos realizados sobre lo Fantástico y sobre lo Maravilloso. Hubo de todo, como en botica, destacando la voluntad por narrar entre los compañeros. Una constante fue las situaciones vividas por los personajes en los relatos, que no importando el escenario ficcional, la gran mayoría (sino es que todos) terminó tratando asuntos propios de los humanos:


sus venturas y desventuras, sus éxitos o fracasos, sus pasiones, sus rabias, sus anhelos. ¿Y por qué sucede eso? Pues porque no conocemos otra manera de vivir que no sea la nuestra. Aun cuando el personaje sea un pez Koi, con las piernas de Ana Gabriela Guevara y habite un planeta en alguna de las miles de millones de galaxias de un cuadrante específico del universo, terminará enamorándose, decepcionándose, yendo de antro, pidiendo fiado o sintiéndose más que otros. ¿Curioso, verdad?


Dijeran en mi segunda patria (no pregunten cuál, porque me lastima) "¿Caso hay más, pué?" De nuevo, la fórmula para escribir historias no existe. Existe la disciplina, la constancia, los ritmos y hábitos personalísimos. Encontré el libro de Alberto Chimal "Cómo empezar a escribir historias", publicado por el PNSL, que resultó ser una buena opción para compartirla con mis compañeros. Ya antes dijimos que la brevedad (en cualquiera de sus manifestaciones) tiene su mejor lugar en las Salas de Lectura, de fácil consumo, nutritiva y detonadora de más lecturas y lectores.


Chimal no hace distingo entre cuentos y novelas, cortas o largas, etcétera, sino en las estructuras narrativas. Propone, de entrada, ocho ejercicios básicos para escribir:

1). Recordar un suceso importante o interesante de la última semana y contarlo.
2). Pedir a otra persona que cuente un suceso importante o interesante. Luego, escribirlo en tercera persona.
3). Escribir una nueva versión del ejercicio anterior, cambiando de tercera persona a primera persona.
4). Encontrar una noticia interesante en el periódico, relacionada con personas que no se conozcan.
5). Ver una película y hacer un resumen o sinopsis de la misma, es decir, escribir todos los hechos relevantes que suceden en la historia, desde el principio hasta el final.
6). Escribir en tercera o en primera persona un sueño que se haya tenido. Mientras más extraño, mejor.
7). Imaginar a una persona con algún rasgo de carácter distinto del propio.
8). Imaginar otra cosa interesante que pudiera haberle pasado al personaje inventado en el ejercicio anterior y escribirla como una nueva historia.


También nos habla de los elementos de la historia, destacando: Mundo narrado: Todas las historias proponen un escenario en el que ocurren los hechos que cuentan (mundo ficcional). Personajes: Todas las historias proponen personajes. Un personaje es un “ser imaginario”, un “ego imaginario”. Tiempo: Dado que cuentan hechos sucesivos –en un periodo que puede delimitarse con precisión o no–, todas las historias proponen el transcurso de cierto tiempo: El tiempo narrado (el tiempo interno de la historia: la edad, la época, etcétera) y el tiempo de la narración (la duración del texto).

Este último elemento necesitó de una precisión, porque es de vital importancia en la narrativa breve: EL TIEMPO DE LA NARRACIÓN. ¿Cuánto debe durar un cuento breve? Es complicado medirlo. Un cuento muy corto (200 a 1000 palabras) puede durar de dos a seis minutos, aproximadamente. Es chocante hacer estas mediciones, porque a la hora de escribir no se tiene conciencia de eso (¡Qué bueno!). A lo mucho, atinamos a decir en los ejercicios planteados: "extensión de una cuartilla". ¿Cuánto es eso en el tiempo de la narración? Se los dejo de tarea.


Ya que estamos en estos menesteres del tiempo, nos entera Chimal de que hay tres estrategias de manipulación del tiempo que se pueden considerar las más relevantes:

1). La historia omite ciertos momentos del tiempo.
2). También sucede que la historia “salte” hacia atrás en el tiempo. A esto se le llama analepsis o, utilizando un término en inglés que proviene del mundo del cine y la televisión, flashback. (Crónica de una muerte anunciada)
3). Algo un poco menos usual es lo opuesto de la analepsis, que se conoce como prolepsis o (en inglés) flashforward: el salto hacia adelante en el tiempo.

¿Y la elipsis? Es la técnica narrativa (y cinematográfica) que consiste en la supresión de algún acontecimiento dentro de la linealidad temporal del relato o la historia.

La diferencia entre una prolepsis y una elipsis es que en la segunda nunca volveríamos a lo que se omite, y en la prolepsis sí lo hacemos: el flashforward se reconoce como tal cuando termina y volvemos al “presente” de la narración.


Otros elementos fundamentales son: La trama. En las historias hay siempre una serie de causas y efectos, de sucesos que van uno tras otro en el tiempo de lo narrado: acontecimientos que ocurren a los personajes que habitan el mundo de la historia. Y La estructura. Planteamiento: Descripción de la situación inicial del mundo de la historia. Desarrollo: Serie de sucesos que modifican de alguna manera la situación inicial descrita en el planteamiento. Estos sucesos son acciones de los personajes de la historia, tomadas por decisión propia o reaccionando a otros sucesos más allá de su control. Y la Conclusión: Es el final de la historia, en el que el mundo narrado llega a una nueva situación que es consecuencia de lo ocurrido durante el desarrollo y, en general, de una última serie de sucesos.

¿Y la jerarquía de los personajes? Protagonista: el personaje más importante. Antagonista: el opositor del protagonista. Secundario: son aquellos con una presencia importante en la historia pero que no la abarcan por completo, como sí suelen hacerlo protagonistas o antagonistas. Incidental: son los aparecen brevemente en las historias.

Hablando de personajes, acá beto y Benito (Los Benitos), quienes son los personajes más entrañables (por mucho) que he hallado en los últimos años, en Comitán. Esa mañana me compartieron un vaso de chocolate y un "panito", y sus historias breves, felices a pesar de lo difícil. Yo, por supuesto, lo acepté TODO, y mi corazón siguió saltando igual que un resorte. ¿Cómo empezar a escribir historias? ¡Parfavar!

Cuando hay personas, hay conflictos.

1). Un personaje contra otro. Éste es el tipo más simple: protagonista contra antagonista.
2). Un personaje contra un grupo. En este caso se trata de un individuo contra varios.
3). Un personaje contra sí mismo. Este tipo de conflicto es también muy frecuente.
4). Un personaje contra una fuerza impersonal. Este conflicto es menos usuaL. Fenómenos naturales o bien una casualidad desafortunada, o cualquier otra fuerza que no tenga conciencia ni intención alguna de oponerse al personaje.
5). Un personaje contra el destino. (¡Pinche destino!, dijera Filiberto García)

De acá nos fuimos directo a construir historias con escenarios y personajes ya hechos con anterioridad, de donde saldrán palimpsestos que les enseñaré en la próxima entrada.

Por mejores lectores y escritores!

lunes, 1 de octubre de 2018

Creación literaria / Narrativa breve / 29 y 30 de septiembre / Comitán de Domínguez, Chiapas.

Volví a Comitán, como a veces vuelven los adioses, para reencontrarme con los compañeros del Diplomado en Creación Literaria. Nos dimos el gusto de darnos la bienvenida con las Videohistorias lectoras de cada uno. Fue un hallazgo feliz, un reencontrarnos con nosotros (bendita otredad) y consigo mismos. Un ejercicio que nos confirma que estamos construidos de historias. Hubo de todo, igual que en la botica del doctor Belisario Domínguez. Después tuvimos que entrarle a la talacha radiográfica, para agarrarle distancia a la brevedad. Les comparto lo visto, teorizado por *Lauro Zavala.


¿Qué tanto es tantito?... Formas de Escritura Breve con valor literario:

HAIKU     (17 sílabas: 5 -7-5)

Ejemplo:

¿Es un imperio
esa luz que se apaga
o una luciérnaga?

#

Al Fuji subes
Despacio –pero subes,
caracolito


EPIGRAMA

Es una composición poética muy breve, que expresa, de forma ingeniosa, un único pensamiento principal, que puede ser festivo o satírico.

Ejemplo:

“Aquí yace bocarriba uno que cayó de bruces muchas veces en la vida”.

“Nerón quiso que Roma fuera honrada: así pudo robar sólo él”.


POESÍA / CUENTO FRACTAL

Se forman gracias a un principio de repetición, en el cual se puede observar una “imagen” desde cualquier ángulo.

Ejemplo: (sintagma / paradigma)

“El amor es el silencio más fino”.

“El amor es el silencio más FRÍO”.

“El amor es el    ECO    DEL   RÍO  ”.

“El amor es TU CAMINO Y EL MÍO”.


La estética del Cuento Corto

Debido a su proximidad genérica con otras formas de la escritura, al tratar  de ofrecer una definición del Cuento Breve, nos enfrentamos a varios problemas:

PROBLEMA GENÉRICO: ¿SON CUENTOS?
PROBLEMA ESTÉTICO: ¿SON LITERATURA?
PROBLEMA DE EXTENSIÓN: ¿QUÉ TAN BREVE PUEDE SER UN CUENTO BREVE?
PROBLEMA NOMINAL: ¿CÓMO LLAMARLOS?
PROBLEMA TIPOLÓGICO: ¿CUÁNTOS TIPOS DE CUENTOS MUY BREVES EXISTEN?
PROBLEMA DE NATURALEZA TEXTUAL: ¿POR QUÉ SON TAN BREVES?

LA EXTENSIÓN DE UN CUENTO CONVENCIONAL OSCILA ENTRE LAS 2,000 Y 10,000 PALABRAS. POR DEBAJO DEL LÍMITE DE LAS 2,000 PALABRAS PARECE HABER TRES TIPOS DE CUENTOS, DISTINTOS ENTRE SÍ:

CUENTO CORTO: 1,000 A 2,000 PALABRAS.

CUENTO MUY CORTO: 200 A 1,000 PALABRAS.

CUENTO ULTRACORTO: 1 A 200 PALABRAS.


CUENTO CORTO: 1,000 A 2,000 PALABRAS.

Un cuento corto puede narrar un incidente o condensar una vida, o bien puede adoptar un tono lírico o alegórico. En el cuento corto, lo que observamos es la reacción de un personaje ante un momento de tensión súbita. El cuento corto es protéico.

“Pequeños cuentos misóginos” Patricia Highsmith


CUENTO MUY CORTO: 200 A 1,000 PALABRAS.


Un cuento muy corto es la historia (o historias) que alguien puede relatar en lo que bebe una taza de café, o en lo que dura una moneda en una caseta telefónica. En todas las formas del cuento muy corto se condensan las estrategias utilizadas en el cuento corto. Ruptura de la secuencia narrativa en dos clases de cuentos: “Elípticos” (cuando se omiten fragmentos del relato) o “Metafóricos” (cuando algunos fragmentos del relato NO SON OMITIDOS, sino sustituidos por elementos disonantes e inesperados. Los títulos de estos cuentos suelen ser enigmáticos o ambiguos. Los finales también enigmáticos o abruptos. Se requiere que el lector participe activamente para completar la historia.


Dimos lectura a Cantata a Satanás, texto lipográfico aparecido en“Las vocales malditas” / Óscar de la Borbolla; autor que desborda audacia e ingenio en la construcción de estos cinco cuentos.


CUENTO ULTRACORTO: 1 A 200 PALABRAS.

 Constituye el conjunto más complejo de materiales de la narrativa literaria. Tienden a estar más próximos al epigrama que a la narrativa genuina. La fuerza de evocación que tienen los cuentos ultracortos (minificciones, minitextos, textículos, microtextos, etcétera) está ligada a su naturaleza propiamente artística, apoyada en dos elementos esenciales: 1. La ambigüedad semántica, y 2. La intertextualidad literaria o extraliteraria.

Texto: Hipotexto = Fuente.
Texto: Hipertexto = Derivación.

Uno de los más importantes cuentos ultracortos de la tradición literaria mexicana es “A Circe”, de Julio Torri*, sobre una "escena" de La Odisea: el pasaje del canto de las sirenas.

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*(“Circe” / Agustín Bartra; “Aviso” / Salvador Elizondo, son otras hipertextualizaciones sobre La Odisea)



Después de este paseo por el ideario de la brevedad, nos enfocamos en escribir los ejercicios dos y tres (un cuento corto FANTÁSTICO, y otro cuento más, pero MARAVILLOSO), que se suman al cuento corto con tema libre, de un total de cinco.

Distinguimos la "diferiencia" entre Fantástico y Maravilloso, basados en el libro de **Omar Nieto, lo que dio la pauta para el ejercicio de la narrativa breve entre los compañeros de salto. Varias son las historias, varios los atrevimientos. Algunos más audaces que otros, pero en suma textos entusiastas, a los que iremos dando vueltas de tuerca, para apastillarlos después (a los textos, no a los autores).

Ya casi termina este salto, por mejores lectores y escritores...




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Bibliografía:

*"La minificción bajo el microscopio" / Lauro Zavala / UNAM
**"Teoría general de lo fantástico" / Omar Nieto / UACM