lunes, 6 de marzo de 2017

¡LO LEO Y NO LO CREO! C. E. B. E. CH.



En la segunda semana de enero del 2017, la maestra Blanca Ruth Esponda llegó hasta mi sector, para preguntar si me interesaba dar una charla sobre escritura para los chicos del tercer año de primaria del Centro de Educación Básica del Estado de Chiapas, Dr. Belisario Domínguez Palencia. Ese día estaba con una bronca interna por los despidos masivos que se estaban realizando dentro del Consejo. Pero Ella, Blanca Ruth, llegó con su sonrisa franca hablando asuntos desde la construcción en el medio de la destrucción, que hizo un click dentro de mí, y me llevó a decirle que sí, que aceptaba ir a charlar con los chicos de tercero de primaria. En minutos la bronca interna estaba de vuelta pero ahora la asimilaba mejor. ¿Quién decía que todo estaba perdido, si Ella había venido a alegrar mi corazón?


Al transcurrir de los días, recibí un mensaje de la maestra Blanca Ruth, para decirme que había otros salones interesados en escuchar la plática y en el pequeño taller efímero que realizaría con los chicos de tercer año. Días después otros mensajes, para enterarme de que el interés por la charla había llegado hasta la sección Secundaria, lo que me llevó a repensar el asunto, y buscar algo más efectivo, y que fuera de verdad significativo para los chicos. Se decidieron las fechas 27 y 28 de febrero y 01, 02 y 06 de marzo, de nueve a diez treinta de la mañana, en un lugar conocido con el peculiar nombre de "el queso".


Bien dice el dicho de que no hay fecha que no se cumpla ni plazo que no se venza, el día de la charla llegó. Buscando ser efectivo, hice un remix de ¡LO LEO Y NO LO CREO!, donde incluí una pequeña introducción de los derechos del lector, luego algo de magia (sí, magia, aunque ustedes lo duden), después el ejercicio de lectura "Me gusta leer", con diferentes signos y con diferentes voces y humores, lo que siempre resulta divertido para los chicos.


Después les comparto tres historias de diferente manufactura: meramente oral de la aventura de Odiseo y el cíclope Polifemo, la lectura del texto "un cuento de amor y amistad", y el relato de la aventura de los molinos de viento, del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, acompañado de su fiel escudero Sancho Panza, Rocinante y el Rucio, a través de diez ilustraciones que fui mostrando con el apoyo de mi cuasi famoso "Kamishibai" (que es de Marbey y que lo presumo cuantas veces puedo).


Por último, y quizá para mi los más significativo, partimos de una nube de papel reciclado, para terminar contando historias tan diversas e ingeniosas, que en lo particular me hicieron las mañanas verdaderamente entretenidas. Hubo historias de tiburones devora camiones, de platillos voladores, de gusanos armados, de fantasmas y peces mágicos, submarinos y tanque de guerra, princesas y dragones, y muchos pero de verdad muchos animalitos aéreos, terrestres y marinos.


Los niños resultaron grandes entusiastas en esto de contar cuentos, y no es para menos. Estamos hechos de historias desde siempre, desde que el hombre pintaba en las paredes de las cuevas intentando decir algo, perpetuarlo. No me interesaba la ortografía (que era bastante deficiente) sino el simple acto de contar, de inventar por encima de si se redactaba de manera correcta o no. Mi idea era la de recuperar esa posibilidad de imaginar las cosas más inverosímiles que se les ocurriera. Si me ponía a corregir la ortografía es probable que aún estuviera en "el queso", intentando "componer" lo escrito..


Me di cuenta de que los niños tienen ganas de contar historias, de ser escuchados, pero es tan corto el tiempo de escuela, y tan pocos los espacios en ella para lo lúdico, que cualquier momento es una posibilidad para "destramparse" y llamar la atención de alguna manera. Cuando les pedí elegir una palabra mágica, ellos contestaron (invariablemente) "por favor". ¿Y el "abracadabra"? ¿Y el "sin salabin"? ¿Y el "ábrete sésamo"? Ya no aparecen dentro de las Palabras Mágicas. Recuperamos algunas como: "archirrequeterrecontrarrico" "parangaricutirimícuaro" y "abracadabra patas de cabra", tres "palabrarismos" que hicieron muy bien su trabajo, a la hora de hacer aparecer y desaparecer personajes de un libro mágico que tanto me ayuda para reencantar a los chicos, y reconciliarlos con la lectura.


Otro detalle fue comprobar lo que se dice de que los hijos son el reflejo de sus padres, los alumnos son el reflejo de sus maestros. Hubo salones de una atención que rondó lo idílico, y no hablo de una atención forzada, sino de un genuino interés por lo que ahí sucedía, tanto, que se cumplían casi las dos horas y ellos ni en cuenta de tan entretenidos que estaban armando sus historias. Pero hubo los casos donde los chicos no se enganchaban, o eran intermitentes, y cuando estaban atentos se les daban contraordenes que los terminaban alterando. Sin embargo al final se logró que todos los asistentes de primaria participaran de manera activa, respetando sus modos, lo que de alguna manera les dio confianza para atreverse a contar.


Las participaciones, como escribí líneas arriba, fueron en lo general bastante constructivas, ofreciendo una idea que más bien era un pretexto para contar lo que a los chicos les interesa. Y sí, en los dibujos hubo pistolas y rifles, pero fueron los menos. ¿Será que es así como nacen los cuentos? ¿En el desorden ordenado? Opino que sí. Y opino también de que no hay suficientes estrategias de promoción de la lectura y la escritura, además de las ofrecidas en los libros de texto. Hay varias y variadas maneras de trabajar para lograr no solo alumnos alfabetizados, sino para lograr lectores letrados, que sean capaces de dar su propia opinión a partir de construcciones propias.


Coincidimos en que no solo se leen libros, también se leen paisajes, sonidos, rostros, revistas, periódicos, el televisor y la radio, la música y hasta una mirada. ¡Se lee todo! Entonces nosotros somos lectores, y también escritores. La prueba para saber si el esfuerzo generado por los chicos valió la pena, será la convocatoria para concursar en la creación de cuentos cortos, que la maestra Blanca Ruth y la maestra Gloria Velázquez lanzarán en breve. Espero y en la elección ponderen la originalidad de las historias, su ingenio, por encima de lo meramente gramatical, porque eso se puede corregir después. La idea es instaurar un concurso que más adelante sea parte de las actividades creativas de la escuela, y que llegue para quedarse.


En lo particular fue una experiencia de verdad enriquecedora (y no lo digo de dientes para fuera), llena de sorpresas gratas y de alimento para nuevos talleres. Lo ideal sería de que la mayor cantidad de escuelas se dieran el tiempo para ejercitarse en el bonito arte de la creatividad, de la escritura y de la lectura. Se debe de recuperar la importancia de la educación artística, que en los últimos años ha sido minimizada, hasta considerarse una asignatura "menor", donde se debe de poner siempre una calificación de diez, porque no es tan importante como las demás asignaturas.


Cabe hacer mención de que los materiales utilizados fueron de recicle, y que también en breve serán exhibidos dentro de la escuela, en forma de nubes y de cuentos, que pueden visitar (me imagino) si así lo desean. También considero conveniente decir que los ejercicios me fueron enseñados y compartidos por diferentes maestros y en diferentes lugares, mismos que llevo compartiendo a su vez con maestros de escuelas primaria y secundaria, además de promotores culturales de las casas de cultura del Centro Estatal de Lengua, Arte y Literatura Indígena, desde hace cuatro años.


Acá el resto de las fotos de la sección primaria, imágenes que fueron capturadas por la maestra Blanca Ruth Esponda, para deleite de mi Ego, y para constancia de lo realizado para este blog de promoción de la lectura. Ojalá pueda volver para hablarles de la lectura para la vida, pero no a los alumnos, sino a los profesores, para motivarlos a dar un pequeño golpe de mano a sus actividades, y se sumen a esta búsqueda de lectores letrados.


Fotos más abajo, les comparto también una pequeña reseña de lo visto el último día de taller, con los chicos de primero de secundaria.





















Por último, nos dimos cita con los chicos de primero de secundaria, pero en un lugar distinto, el auditorio. dejamos de lado "el queso" porque la dinámica con los adolescentes sería distinta. Contarles la historia que gira alrededor de la letra V, y provocarlos un poco con el asunto de la ortografía, pero de manera creativa.


¡LO LEO Y NO LO CREO! pero con otra sustancia, que culminó en la creación de textos breves a partir de un detonante, que en este caso fueron sobre historias fantásticas, lo que les llevó a crear historias de verdad potentes, que trabajadas podrían ofrecer cuentos con una originalidad destacada.


Como les decía, abrimos con la historia de la letra V, y lo que le rodea, y después continuamos con una dinámica denominada MONDONGO. El nombre es simplemente eso, un nombre, aunque ahora que lo pienso bien resulta un mondongo de palabras y ocurrencias de verdad chistosas.


En el Mondongo se busca que los chicos apelen a sus conocimientos de palabras, a su correcta escritura y a su trabajo en equipo. Es un concurso donde de verdad se logra que algunas palabras se corrijan por el mero hecho de hacerlas evidentes. Hasta que uno no pasa un momento embarazoso no se corrije, y este ejercicio destapa varios de estos casos.


Después se ofrecieron dos detonantes narrativos, con el tema de fantasmas, que les comparto a continuación:

¡Que extraño! -dijo la muchacha avanzando cautelosamente-. ¡Qué puerta más pesada!
La tocó, al hablar, y se cerró de pronto, con un golpe.
-¡Dios mío! -dijo el hombre-. Me parece que no tiene picaporte del lado de adentro. ¡Cómo, nos han encerrado a los dos!
-A los dos no. A uno solo -dijo la muchacha.
Pasó a través de la puerta y desapareció.


Al caer la tarde dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros. Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo :
-Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas?
-Yo no - respondió el otro -¿Y usted?
- yo sí - dijo y desapareció.


Por último, se les ofreció este inicio, o final, según se eligiera, para continuar una historia que dio resultados por demás interesantes:

El ángel de la guarda le susurra a Fabián, por detrás del hombro:
-¡Cuidado, Fabián! Si pronuncias la palabra Zangolotino ¡desaparecerás!.

- ¿Zangolotino? -pregunta Fabián, y desaparece.



Al final de la sesión, di por concluida la jornada que comenzó aquel triste día de enero, como una pequeña charla sobre cómo nacen los cuentos, y termino en una semana repleta de historias orales y escritas, que alegraron mi corazón y el de varios de sus participantes.


¿Y yo? ¡Feliz como una lombriz! En próximos días llegará mi querido amigo Zopilote, a quien esperan con ansias. Y yo trataré, para la otra, de llevar una fotografía de Hugo Torongo Tortugo (mi tocayo) y así convencer de una vez por todas a sus miles de fans, de que yo no soy él, aunque sería un grande honor representarlo. Sin más me despido de ustedes... Por mejores lectores.



miércoles, 1 de marzo de 2017

Amorosos en la Pedagógica

Cada vez que mi querido amigo, el Doctor Derly Recinos de León me llama para invitarme (lo que sea y a donde sea), siempre le digo que sí, aunque algunas veces le he quedado mal. Sin embargo, en ésta ocasión no fue así. El Doctor me llamó para invitarme a charlar en el auditorio de la UPN, con motivo del día del amor y la amistad.


"Vas a dar una conferencia", me dijo. ¡Ah burro!, contesté. YO sé poco del amor, y lo poco que sé no es nada alentador, ni mucho menos da para una conferencia, que de seguro solo me demostraría el grado de falta de remordimientos que me caracteriza. "Vos vení y acá miramo qué es que vas a decir". Y como ya dije antes, si mi compadre, amigo y doctor me asegura algo, yo le creo.


El día esperado llegó, y antes de las once de la mañana, me encontraba encaramado en el automóvil de mi compadre amigo y doctor, quien fue muy amable (acá el adverbio fuera del paréntesis y el que se encuentra acá dentro, se justifica contundentemente). Llegamos a la UPN con el tiempo suficiente para beber un agua fresca, y ver algunas de las actividades que se desarrollaban dentro de la universidad. La poeta y docente, Elda Pérez Guzmán, nos recibió con la generosidad a flor de piel.


Llegada la hora, nos dirigimos al auditorio, donde nos esperaban un grupo de curiosos estudiantes, por ver qué carajos íbamos a decir, dos poetas (Derli y Elda) y yo (el Hugo). Al final de cuentas, y como bien dijo mi compadre, amigo y doctor, el tema estaba claro: Amor. La emoción regente tan cacareada por los narradores, puesta en bandeja para que nos subiéramos a la ola de ese día.


El Doctor Recinos de León dio inicio a la charla con el punto de vista químico de lo que se llama amor. Aparecieron la dopamina, la oxitocina y otros "inas" que partieron plaza, para después llegar al mismísimo Darwin, y a la selección natural de las especies. La poeta Elda Pérez Guzmán dio lectura a varios poemas de Jaime Sabines, y el doctor no se quedó a trás, y leyó algunos otros, bastante buenos, para rematar Elda con poesía de su ´propia cosecha. A cada texto, los muchachos escuchaban atentos, y recibían con agrado la lectura, y algunos hasta escribieron algún fragmento de su particular interés.


¿Y yo, de qué iba a hablar? Pues nada más y nada menos que de los sexo amarres, los videntes y brujos que ese día ofrecían promociones especiales para acercar a la mujer amada, para quitar embrujos y provocar pasiones insospechadas. También les recomendé comprar un "kit" en el mercado del Calvario, en específico, en el puesto de Don Cheo, el mayor proveedor de apliques esotéricos de Tuxtla Gutiérrez, y allende fronteras. Por último di lectura dos cuentos de mi librito biliyin, y posteriormente regalamos tres libros para quien respondiera algunas sencillas preguntas, cosa que hicieron los muchachos de manera rápida.

También participé de jurado, y elegimos a tres ganadores de entre varios, que gracias a una carta cargada de amor, lograron ganar el certamen. No hay más que decir al respecto de éste día, que en lo particular fue para mi, de gran divertimento.

Y no, no sé nada del amor.

Coloquio Descartes

A principios del año de 2016 la Universidad Descartes me invitó a un coloquio literario. En su momento le pregunté a Rox cuál era la dinámica. Ella me pidió que hablara sobre Biliyin y sobre mi experiencia con la lectura y la escritura. Luego pregunté si debía llevar cuentos para leer, pero dijo: “No”, que solo con mi presencia era suficiente porque había otros dos invitados, sería cosa de charlar algunos minutos.
Esa tarde llegué a la hora indicada, con un café en la mano y el programa del coloquio en la otra. Entré a la sala que se encontraba casi llena. Localicé a Rox, nos saludamos y señaló el lugar que me correspondía en la mesa. Llegaron los otros dos invitados, conocidos míos, con sendas carpetas y libros. Yo, café en mano, miré a Rox, quien al ver mi cara de tapir acorralado, me dijo: “Tranquilo, tú puedes. Habla de biliyin y de … bla bla blá…”. Apenas la escuchaba, entretenido conmigo mismo, buscando qué decir. Esa tarde libré el compromiso saltando al vacío, y Rox (imagino contenta), profetizó: “El próximo año vendrás de nuevo al coloquio…pero solo”.
A finales del mes de enero del 2017 la profecía comenzó a cumplirse. Cuatro muchachos me citaron para una entrevista por demás divertida. Ahí me entregaron un documento invitándome para el día miércoles ocho de enero a las cinco de la tarde, en la sala Descartes, al coloquio literario 2017. Pregunté a Rox si llevaba algo para leer, pero me dijo: “No”. Ni insistí. Ahora estoy decidido a recorrer el mismo camino del año anterior, ir a la misma cafetería, llegar al lugar indicado para el coloquio, pedir un programa de mano y buscar a Rox. ¿Cábala? Quizá, aunque más bien es una cuestión circular, de reinvención. Salto al vacío.
También para esta oportunidad quisiera hablar un poco sobre Leer y Escribir. Para tal fin realicé la mundialmente desconocida “Encuesta Montañowsky”. Pregunté a varios conocidos y afectos, qué características tiene para ellos una lectora o lector promedio de libros, destacando las siguientes respuestas: su seguridad al hablar, su buena ortografía, buena conversación, observadoras, curiosas, que no temen escribir y que cuentan con una imaginación desbordada, que siempre cargan un libro entre sus cosas, que regalan libros, que se saborean ejemplares en ferias del libro y en librerías, entre otras cosas. ¿Y los que no leen? Todas la anteriores pero en sentido contrario.
En la encuesta me centré en la “lectura de libros”, pero si se tratara de “leer para la vida” ¿Qué características debería tener? Quien haya ideado realizar un viaje hacia el pasado para materializar nuestros recuerdos, hizo algo genial. ¿De qué hablo? De recordar las películas, la música, las revistas, los libros, los programas de televisión y de radio, etcétera, que significaron o significan algo en nuestra vida, y que se han quedado hasta hoy. Recuerdos que nos habitan en mayor o menor medida. En lo personal fue complicado resumir en siete minutos y medio, más de cuarenta años de mis recuerdos. Gracias a la magia de la Internet logré encontrar imágenes que me significaron algo, tantas, que tenía material para una película de más de media hora.
Cada uno debería de hacer el ejercicio de recordar qué revistas leía, qué programas de televisión miraba, qué música escuchaba, qué películas prefería. Quizá hoy elegiría mejor qué cosas ver y escuchar. Quizá fuera más lector y más escritor de lo que es ahora. Y volviendo al tema de leer para la vida, quizá logremos comprender que no existen lectores “tipo” o “modelo”, ni para buscarlos ni para construirlos. La lectura y la escritura suceden a cada instante y de muchas maneras. Por lo tanto, en el ejercicio de buscar lectores en las escuelas (y escritores), se debe de trabajar con rangos más amplios e incluyentes.
Por lo pronto me preparo para levantar los pasos hallados de la edición anterior, café en mano, con la ilusión de saltar al vacío, de compartir con los muchachos del coloquio… Por mejores charlas…

Érase una vez...

Esta historia sucede ocho años atrás. El escenario es una biblioteca pública de un lugar cualquiera y los actores secundarios, incidentales y ambientales, también. En esta realidad faltan varios minutos para la hora tercia, y en el lugar habita una paz casi fantasmal. El piso brilla al amparo de la luz filtrada por los ventanales. Afuera el gorjeo de las palomas anticipa los lienzos multicolores de la primavera, paisajes igual a las sonrisas del personal de la biblioteca, quienes van ocupando sus lugares antes de abrir las puertas a los usuarios.
Uno de ellos camina casi flotando entre los anaqueles, sigiloso. En los últimos muebles del largo pasillo descubre a dos mujeres ensimismadas en la lectura. Son dos empleadas del servicio de limpieza, quienes desde la hora prima cumplen con la monotonía de mantener aseada el área de biblioteca, pero a fuerza de tanto andar entre libros han topado con la sección de literatura. Desde entonces le han robado tiempo al tiempo para terminar antes de lo acostumbrado, y así poder leer un rato. Acá usted puede suponer lo que guste sobre qué leen; poesía o narrativa. El sigiloso bibliotecario va por su cámara, regresa y captura dos momentos que desencadenan una suerte de “efecto mariposa”. 

El bibliotecario, orgulloso cual descubridor de tierra ignota, enseña las fotos a sus compañeros más cercanos. Éstos, admirados, celebran el suceso, y sin decirlo, cada uno se siente el artífice de la feliz circunstancia, atribuida quizá a la elaboración del mural, las visitas guiadas o los talleres impartidos, que en mayor o menor medida “influyeron” para que las dos mujeres lean. Mientras se regodean en el Mar del Ego, las chicas se esfuman con el mismo sigilo bibliotecario, aunque con doble grado de dificultad: cargando cubetas y mechudos. 

Al descubridor no le basta con enseñar las imágenes a sus colegas, quiere gritarle al mundo que no todo está perdido. Enciende la computadora y publica las dos fotos del feliz hallazgo en el mensajero de hotmail y en su página personal. Las fotos se ramifican en menos de una hora y retornan hasta el lugar mismo de su “nacimiento”. Las opiniones son de admiración, de apoyo y de ejemplo. La multiplicación es comparable a las estrellas en el universo. Tanto regocijo no puede ser verdad… pero puede ser verdad, porque esa biblioteca, igual a cualquier otra biblioteca del mundo, está infectada y afectada de seres vivos. 

Uno de ellos, luego de ver el milagro cibernético de la multiplicación, camina sigiloso hasta el teléfono y denuncia el suceso. En su cabeza no hay espacio para esa incongruencia, no en su turno de ocho a cuatro, porque una cosa es una cosa y otra cosa es otra. El personal de limpieza no debe de leer, debe de limpiar. Así lo cree él y otros, incluídos miles de antiguos fantasmas que se arremolinan desde el más allá, golosos. Se ha cometido por enésima vez el delito de leer. Sí, se ha infringido la ley sabida por todos aunque ignorada por sistema, por costumbre o por vicio, dependiendo el caso: Ni Leer es un derecho de todos ni los espacios públicos lo son tanto. 

El desenlace es cuestión de gustos. 

Final uno. El bibliotecario, en los límites de la emoción más pura, decide desde ese momento y hasta que renuncie, asear su área de trabajo para que las jóvenes lectoras tengan más tiempo para leer. Los demás empleados, conmovidos, deciden realizar el mismo generoso esfuerzo que se transformará en tiempo acumulado, que a su vez se transformara en lecturas, en nutrimento, en nuevas historias de vida, de horizontes y de mundos, rumbos felices repletos de paisajes infinitos. Y terminarán siendo una inspiración para las demás bibliotecas y para las y los empleados de limpieza de la ciudad, de la región, del estado, del país, del continente, del mundo, del sistema planetario, de la galaxia, del infinito... El sueño del hombre nuevo, cósmico, realizado casi a la perfección. El bibliodescubridor tendrá la distinción de ser considerado, a escala interestelar, el padre de ese futuro tan presente, y la imagen de las muchachas lectoras será de una veneración equiparable a la hagiografía más picuda. 

Final dos. Consumada la delación telefónica llega la jefa de las empleadas de limpieza hecha una energúmena. Trae la sentencia en la mano derecha, y en la izquierda un par de bolsas, y así, de un momento al otro, las dos lectoras son expulsadas del paraíso… de la moderna Alejandría. Han faltado a la ley no escrita pero conocida de que “no todo es para todos”, y es por eso que no merecen otra cosa que no sea el destierro, la humillación del abandono por insolentes, descaradas, abusivas... aprovechadas. ¿Qué se habrán creído? ¿Qué pretendían? ¿Qué leían que no trapeaban? Sin duda metáforas, figura retórica que con tanto empeño se ha venido eliminando de la educación escolar y familiar. Por supuesto, lo hicieron a escondidas porque bien sabidas estaban de su delito. Mal agradecidas que no cuidaron su trabajo, tan escaso que está. Delatores y verdugos celebrarán otro triunfo más del orden, otro triunfo del manual del caos sobre la libertad de la imaginación. En los años venideros la gente comenzará a abandonar las bibliotecas para buscar palabras, historias en verso y en prosa en voz de sus semejantes, metáforas para re aprender y re aprehender los muchos mundos que pueblan el macro y el micro cosmos... iluminados. 




jueves, 2 de febrero de 2017

Videohistoria de Hugo Montaño Leer para la vida / 2017

Gracias a la introspección recomendada por mi amiga Patricia, el tiempo del mundo se alineó en torno a la estrella que a veces me persigue, (o persigo), hasta colocarme en una situación personal, motivo de ésta entrada. Les cuento.

El Programa de Fomento para el Libro y la Lectura (Secretaría de Cultura), Somos Normalistas, la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación y la Secretería de Educación Superior (Secretaría de Educación Pública), han proyectado un programa titulado "Leer para la vida".

Un programa similar fue lanzado por la Sectretaría de Cultura de El Salvador, bajo el título: "Lectura para la vida", a finales del año de 2015.

Si no estoy equivocado, es la primera vez que se realizará en Chiapas, luego de experiencias exitosas en el norte y centro de nuestra república. La lectura y las prácticas lectoras parten de algo personalísimo. Somos,  sin duda alguna, lo que leemos. Contar la propia historia lectora ayuda a trazar un panorama realista, diferente al “deber ser” lector que suele pesar en los hombros de los docentes, y constituye un punto de partida fundamental para abordar la formación de otros.

Existen distintos tipos de lectores con distintos tipos de lecturas. Las experiencias van más allá del libro impreso, por ejemplo: revistas, obras de arte, música, películas, programas de radio y de televisión (no se le puede negar la entrada a la T.V., multiplicada en cada hogar mexicano, en promedio de uno a tres aparatos por casa). Buscar un "modelo de lector" o "modelo de escritor" si fuera el caso, es por demás titánico.

Las preguntas se hacen obligadas.

¿Cómo nos sentimos con nuestro desempeño como lectores y escritores? 

¿Dónde nos encontramos, cómo nos vemos, y a dónde queremos ir? 

¿De qué manera nos hemos formado como lectores, con qué materiales?

¿Quiénes nos han ayudado en esa formación?

Estas cuestiones planteadas a los alumnos normalistas, futuros formadores, puede ser un gran punto de partida para entender mejor su tarea como "formador" (valga el redunde) y mejor aún, como "acompañante" del futuro lecto-escritor. 

¿Cómo nace un lector? ¿Se genera sólo en la escuela? ¿Qué significa en realidad “formarse como lector y escritor”?

Como no hay mejor ejemplo que uno mismo, me di a la tarea de elaborar mi propia Historia de Lectura, recurriendo a la memoria. Bien dice Eduardo Galeano que uno está hecho de historias, y en ese desandar me encontré con recuerdos alternos o ligados a las imágenes que busqué, para contar mi historia, que me ayudaron a comprender un poco más como llegué a la palabra oral y escrita de la manera en que la vivo hoy. Di un salto que me devolvió sensaciones y sentimientos únicos para mi.

Cada vez que me invitan a charlar sobre mi experiencia como lector (y escritor), digo que voy acumulando vidas cual si fuera un videojuego, por cada libro que leo. Pero ayer me di cuenta de que habitan en mi muchos otros personajes, además de los literarios.

Realicé una lista de "mis infaltables", y resultó una página entera de elementos que vinieron a mi memoria de manera automática, porque siguen presentes a pesar del tiempo. Esta suerte de arqueología mental fue de verdad una experiencia que deberíamos vivir todos, se encuentren o no inmersos en algún programa de fomento lector. En lo personal regresé del "viaje" bastante conforme con éste que soy. No me apena enseñar mis "lecturas", al contrario, me atrevería a decir lo que escribió Neruda, "confieso que he vivido".

Pero ya me extendí demasiado, a continuación les dejo el video de mi andar lector... Por mejores historias...








viernes, 27 de enero de 2017

Visita de año nuevo al CONALEP / 26 de enero de 2017

Mi querido maestro Emilio publicó hace años una galleta de la suerte, en el sitio "creearte". También una mariposa, y cercanas las frases "desde la construcción"... "desde la destrucción". Las maneras de ver una circunstancia son varias y variadas. Cada vez que debo elegir, recuerdo a mi sensei Emilio, y luego repaso las frases, e invariablemente digo "desde la construcción".


Ayer jueves 26 de enero tuve la oportunidad de experimentar otra vez esa perspectiva. La compañera Lizbeth Palma está en el tenor de la construcción. Se puso en contacto con otro amigo, el licenciado Ramón Martínez Mancilla, jefe de la oficina de fomento a la lectura, de la red estatal de bibliotecas públicas del estado de Chiapas, para que la visitaramos con algo de fomento a la lectura, para maestros del CONALEP, escuela donde ella labora, en el área administrativa. A su vez la oficina de fomento me invitó para acompañarlos y aportar un gramo a la construcción de algo. Sí, de algo, lo que se necesite pero que sirva para construir.


Para tal fin preparé dos actividades, que se sumaron a las aportadas por la oficina de eventos con Ramón, Estela (recien graduada de mediadora, certificada y con permiso para contar, leer y acompañar las salas de lectura a lo largo y ancho del país) y Ervin, promotor calificado de la oficina, tremenda alineación para comenzar el 2017, con el fomento de la lectura y la escritura en Chiapas.


Recuperando el sabio consejo de Toño Malpica, "No basta con tener una BUENA IDEA, sino que esa  BUENA IDEA nos debe de IMPORTAR", dimos inicio a la charla con los compañeros. ¿Qué le gusta a los docentes del CONALEP?... ¿Qué no les gusta?... ¿Qué les gustaría? Las respuestas están en orden correspondiente a las preguntas (estas concluisones son enteramente mías, libro de cualquier responsabilidad a mis compañeros de aventuras), les gusta ser maestros, enseñar a sus alumnos, prepararlos para su desempeño en el futuro... no les gusta la falta de compañerismo entre docentes, las preferencias y la falta de coordinación entre maestros y administrativos... les gustaría que hubiera una simplificación administrativa, consecuente con el trabajo en aula, y que hubiera una mejor remuneración económica.


¿El CONALEP, entonces, es una BUENA IDEA? ¡Por supuesto que sí! Coincidimos, como también coincidimos en que los niveles de importancia no estan acordados. Por ejemplo, es una buena idea tener una biblioteca, pero no se cuenta con ella en forma. ¿Y si habilitamos "desde la construcción" bibliotecas breves (chirrisbibliotecas) en cada salón? Surgieron buenas ideas, pero luego se fueron diluyendo entre si es una labor del alumno, del docente o del área administrativa. Ese es el terreno de las importancias... se supone que un espacio para los libros de consulta nos debe de importar a todos. Para centrar un poco la idea, expuse mi condición de "escritor" y "promotor de lectura", de las buenas ideas y de la importancia que me merecen dichas actividades, y que esa premisa la he incorporado a las demás cosas que realizo en mi vida.


La vida es como la literatura, como las historias donde nos vemos representados, y donde a veces encontramos respuestas a lo que buscamos. Expuse una manera para armar historias, sin necesidad de ser un profesional de la escritura. Un personaje + un hábitat + un anhelo + un temor (esquema que me enseñó otro querido amigo, Aarón Vite). Hablamos de Batman, que vive en Ciudad Gótica, luego comentamos su anhelo, comentando algunas como la justicia o el bien, hasta que alguien dijo "la venganza". Es verdad. En la historia lo que el personaje busca es la venganza... pero le teme a algo... a los murciélagos (vean de nuevo la película, y comprobaran lo que les comento), y es entonces que Batman decide enfrentar su miedo y disfrazarse con él, y hacerla su fortaleza, y miedo para los otros.


Una vez completada la estructura, hicimos una analogía, teniendo como personaje al docente del CONALEP. Su hábitat, la escuela. Su anhelo, enseñar de la mejor manera posible a sus alumnos. Su temor, el despido. ¿Y si el maestro del CONALEP le hiciera como Batman, y ese temor al despido lo transformara en su fortaleza, trabajando no en lo que saben, y de sobra, sino en lo que minutos antes dijeron, sobre la falta de compañerismo, de coordinación docentes - administrativos? Una plantilla consolidada en lo humano, en armonía, desde la construcción, estoy seguro produciría buenas ideas, y les importaría a todos, porque estarían hablando un lenguaje común. Cuidarían de esas buenas ideas, y las harían crecer. ¿Acaso cuesta tanto hacerlo? O... ¿Cuántos doctorados se necesitan para llegar a esa máxima?


 Decidimos hacer una actividad de equipo, para realizar una buena idea, como es la de hacer volar un avión de papel. Cada vez que realizo esta dinámica, recuerdo que debo decirle a mis cuates que hagamos un encuentro de hacedores de aviones de papel, y recuperar aquella fiera infancia, cuando surcaban las calles del barrio flotas de aviones, volando más allá del tendido eléctrico... y bueno, la dinámica era resolver en conjunto una idea importante, y fue resuelta, claro está. Sin embargo no todos participaron de la misma manera. Después se hizo una redefinición de conceptos, para escribir después ficciones, que en breve publicaré, para deleite mío, espero que de ustedes también, jejeje.


Creo que el choro arrojado acá ya es mucho ya... así que no me queda más que decir... Por mejores ideas, y lectores....

jueves, 26 de enero de 2017

¿LO LEO Y NO LO CREO! Villaflores 1 y 2 de diciembre de 2016

Nunca es tarde para hablar de las cosas buenas, o de las experiencias que durante el 2016 vivimos Ray Zopilote y yo (el Hugo), con el asunto referente a ¡LO LEO Y NO LO CREO!, que tantas satisfacciones dejó en nuestros corazones.


La Feria del Libro Infantil y Juvenil, organizada por la oficina de fomento a la lectura, de la Red Estatal de Bibliotecas Públicas, llegó a la frailesca. Nuestro querido amigo Ramón Martínez Mancilla tuvo a bien invitarnos, para dar una serie de charlas y actividades aledañas para el disfrute de la lectura, en aquella zona.


El primero de ellos fue el uno de diciembre. Creímos que llegar sería algo de rutina. Villaflores se encuentra a una hora y media de Tuxtla Gutiérrez, y Ray "Fitipaldi" Zopilote y su copiloto, el Gordo Barbón, llegaríamos con tiempo de sobra para aclarar las gargantas y contar cuentos cual jilgueros. Pero no fue así.


Decidimos viajar por el rumbo del aeropuerto, pero en ese propósito nos perdimos más de una vez. ¿La razón? Falta de señales en la carretera. Ese despropósito nos llevó a retrasarnos media hora, entre vueltas, andar y desandar caminos, y vueltas de nuevo a la carretera. ¿De seguro -dijimos- el jefe de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes debe de estar muy ocupado, que no tiene tiempo para colocar las señales a orilla de carretera, tan necesarias.


Llegamos tarde, y en el auditorio municipal nos esperaban más de cien muchachos, que no veían las horas de retirarse a disfrutar de la tarde en el parque, cual debe de ser. Sin más nos subimos al escenario, pero la bulla alcanzaba decibelios dignos de un concierto de rock. El Zopilote trató de calmarlos, y lo logró al leerles un par de cuentos, que logró calmarlos cual flautista, comprobando que las buenas historias también calman a las multitudes. Peeerooo, apenas terminó, el ruido volvió con más intensidad. Fue entonces que decidimos hacer una dinámica llamada Mondongo, donde pusimos a prueba sus conociminentos sobre cosas cotidianas, y su ortografía.


Sin evitar que el escándalo apareciera, fue al menos un escándalo organizado. Sí, como usted lo lee. Ese tipo de situaciones existen, tenemos testigos de ello. Fueron casi tres horas de una locura con feliz término, que en lo particular dejó zumbando nuestros oídos durante el viaje de regreso a Tuxtla Gutiérrez. Tanto fue el aturdimiento, que olvidamos la estrategia de la secretaría de comunicaciones y transportes, para perder a pilotos y copilotos en la carretera. En resumidas cuentas, creíamos que viajábamos a Tuxtla, cuando en realidad estábamos por llegar a Domingo Chanona, un extravío de bastantes kilómetros.
 

Al día siguiente revisaba en GoogleMaps la ruta vivida la noche anterior. Viajaríamos ese día a la segunda tanda de lecturas y dinámicas de fomento lector. El lugar era la Normal Superior Primaria. En el trayecto íbamos platicando lo que haríamos esa tarde. Llegaríamos mejor preparados que el día anterior, por nuestra salud. Llevábamos, literal, un cuchillo entre los dientes. No más gritos. No más tímpanos lastimados, pero sobre todo, no más extravíos carreteros.


Llegamos a la escuela y nos recibieron todos amables. Había algo que hizo falta el día anterior: calma. Sin más, preparamos el escenario y desordenamos las sillas para romper esa cuadratura del aula, tan tradicional. De a poco se fueron asomando los alumnos, callados. El Zopilote y yo mero maromero, nos mirábamos asombrados. ¿Sabrán a qué llegamos? Supimos que sí, cuando comenzamos a socializar antes de dar inicio. El Zopi abrió plaza leyendo un par de cuentos, como solo él sabe hacerlo, y de a poco fueron quedando encantados, conectando con las lecturas de manera asombrosa. De inmediato cambiamos la estrategia, leer y leer dejando al final la dinámica del mondongo, que tan eficaz había sido la tarde anterior.


¡Qué maravilla! Era como llegar a tierra prometida. Hasta yo me atreví a leer un cuento, y a contar de manera sumaria la aventura de Odiseo y el Cíclope. Sin embargo debíamos de regalar los libros que buenamente obsequia la red de bibliotecas públicas, así que tuvimos que realizar dos dinámicas: Unidos y Mondongo.


Fue una decisión acertada, porque las dinámicas resultaron el broche adecuado para una tarde que no queríamos terminara, por muchas razones. Regalamos libros y nos tomamos muchas fotos. En el balance de los dos días, quedamos más que satisfechos. El Zopi y yo podemos asegurar, sin rubor alguno, que ganamos varios lectores.


Me permití la debilidad de obsequiar un mi librito de Billie Jean...bueno... más de uno, para la biblioteca de la escuela. Fue un cierre de año extraordinario.


Pero... había que regresar... y, ¿qué creen? ¡Nos extraviamos de nuevo! Carajo. Teorizamos sobre la posibilidad de que el señor Duarte se ocultaba (como aseguran los teóricos de las teorías teorizantes) en la frailesca, debido a la escasa señalética carretera, que confundo y hace elijas caminos insospechados. Claro, usted me dirá, a estas alturas: "es tan fácil llegar a Villaflor", pero para nosotros, que regresábamos plenos de lecturas y alegrías, no logramos resolver las señales naturales que orientan el regreso a casa (arbustos, retornos camuflados, cercas peculiares, letrero en bardas tan similares a otros letreros en otras bardas).


Pero aún así, nosotros, Ray Zopilote y Hugo Montaña, quedamos agradecidos por las experiencias vividas en torno al fomento lector, en diferentes municipios de Chiapas, gracias a la oficina de fomento de la lectura, de la red de bibliotecas públicas del estado de Chiapas.


Por mejores lectores...