viernes, 22 de febrero de 2019

Con una pequeña ayuda de mis amigos / Ex Casa de Gobierno / jueves 21 de febrero


El pasado jueves dimos inicio a las actividades artísticas y culturales en la Ex Casa de Gobierno de Chiapas. Es complicado decir cuántas personas se involucraron para dar comienzo a lo que esperamos sea una buena idea. Son muchos, todos compañeros y amigos del Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas. Ninguno es más que otro, de eso pueden estar seguros. 


Los invitados fueron chicos de educación primaria del colegio Fray Víctor María Flores, acompañados de sus entusiastas profesores (profes de hoy, no de ayer). Las niños y los niñas llegaron animados y se fueron contentos; las imágenes que hallarán a continuación no nos dejan mentir. Las fotos son cortesía de mis amigos Aarón, Ramón, Toño, Delia, Verónica, y mías. Hay más y mejores fotos, además de videos, testimonios y escenas irrepetibles que verán en los días por venir. 


Los nombres que mencionaré a partir de este momento no son los más destacados. Insisto, esto fue obra de la voluntad, de la disposición, de las ganas de hacer las cosas, de demostrar que las buenas ideas nos deben de importar a todos, y con esa misma importancia deben de realizarse, aunque a otras miradas les parezca una nimiedad. A ellos les digo: "Poco a poco, que llevamos prisa" (Sócrates dixit).


Mi amigo y coordinador del Programa de Fomento a la Lectura y la Escritura, Ramón Preocupón, dio las palabras de bienvenida a unos chamacos y chamacas espectantes. Acto seguido mi tocayo Toño Quijote, compañero mediador del Programa Nacional de Fomento a la Lectura (además de mi amigo), abrió plaza saludando a la chamacada con una dinámica bien cotorra, donde nos puso a mover el bote a más de uno.


Después otro estimado amigo mío, Ramón Jamón, se aventó un salto al vacío dando un recorrido por la exposición de carteles de cine mexicano, afiches que los estudiantes veían con particular interés, más cuando se enteraron de que esos carteles servían (en aquellos ayeres) para anunciar de qué trataba la película, lo que hoy día se puede ver en cualquier pantalla (trailer). Acá las fotos.






Después el licenciado Manuel compartió un mensaje a los niñas y las niños, quienes posteriormente fueron distribuidos en las distintas actividades planeadas para ese día: Talleres con Ramón Jamón y Teresita, y una tanda de cuentos narrados por YoMeroMaromero, además del compañero Alfredo, quien compartió las bondades de la Esquina Franklin, de la Biblioteca Pública del Centro Cultural de Chiapas "Jaime Sabines", rematando con el gran Toño Quijote, el más generoso a la hora de los grandes esfuerzos.


Decía antes que no basta con tener una buena idea, sino que además esa buena idea nos debe de importar, porque si no nos importa a nosotros no le va a importar a nadie. Varios amigos que nos dimos cita esa mañana planeamos esta suma de voluntades desde la construcción, no al contrario. Dar es dar, y ese jueves no fue la excepción. 


Podría rellenar de palabras la siguiente secuencia, pero se quedarán cortas ante tanta alegría. Solo sé decirles que lo registrado y que están por ver a continuación, no hubiera sido posible si no hubiésemos contado con una pequeña ayuda de nuestros amigos. ¿Quién va a detener esta idea? Todas las palabras para todos, no para que todos seamos artistas, sino para que nadie sea esclavo. 


Bienvenidos todos a nuestra alegría, bienvenidos al futuro que son los niños, la más hermosa de las metáforas. Los niños primero... siempre. 


Nos hallamos en la próxima aventura... por mejores lectores y escritores.







































domingo, 17 de febrero de 2019

Gilberto Owen / Me he querido mentir que no te amo / PNSL



Les cuento que regreso a esta lectura por dos razones: porque la vi en la lista de remates del Fondo de Cultura Económica, y porque me sirvió (y aún me sirve) de bastón cuando me encontré en la necesidad de poner una distancia draconiana de mí mismo, el otro (bendita otredad la mía). Hallé a Gilberto Owen extraviado entre Efraín Huerta y Jorge Luis Borges. Sin más, abrí el poemario en la página 33, donde apareció el título "Sombra". Desde el principio sentí que Gilberto me hablaba a mí.

Mi estrella -óyela correr- se apagó hace años. Nadie sabría ya de dónde llega su luz, entre los dedos de la distancia. Te he hablado ya, Natanael, de los cuerpos sin sombra. Mira, ahora, mi sombra sin cuerpo. Y el eco de una voz que no suena. Y el agua de ese río que, arriba, ya está seco, como al cerrarle de pronto la llave al surtidor, el chorro mutilado sube un instante todavía. Como este libro en tus manos, Natanael.

Lejos estoy de ser un apóstol, pero me sentí Natanael, y me dejé llevar por esa voz el resto de aquellos días aciagos. Desde entonces cargo en mi mochila el pequeño libro, y a ratos vuelvo a él, y salto al vacío para escucharlo, y escucharme, en bullentes palabrarismos sin regreso: Me sabe amar, me sabe a mar... Amara a mar.


Dice la contraportada: "Me he querido mentir que no te amo", afirma Gilberto Owen. Nacido en El Rosario, Sinaloa, es uno de los poetas más destacados y singulares del panorama lírico mexicano. La presente selección recopila sus más célebres poemas que, junto con algunas cartas, nos permiten asomarnos a la obra de un poeta difíci de asir, elusivo, cuya cifra se encuentra en cada uno de sus textos.

Gilberto Owen

Gilberto Owen Estrada (El Rosario, Sinaloa, 13 de mayo de 1904- Filadelfia, 9 de marzo de 1952) fue un poeta mexicano de padre irlandés y madre mexicana. Ocupó cargos diplomáticos diversos. Estudió en el Instituto Científico y Literario y fue subdirector de la Biblioteca Pública de Toluca (1920-1923).

Empezó a escribir y publicar en las revistas Esfuerzo y Manchas de tinta, de las cuales fue secretario, además de fundar y dirigir Raza nueva (1922) revista quincenal. En 1923 ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria donde conoció a Xavier Villaurrutia y a Jorge Cuesta, su mejor amigo y quien lo introduciría a la lectura de los contemporáneos franceses.

En 1925, Owen escribió La llama fría que, publicada por la revista El Universal Ilustrado, fue la primera de las novelas líricas con las que el grupo experimentó la prosa poética, en un franco desafío a la estética realista que comenzaba a imponer la novela de la Revolución mexicana.

Con Salvador Novo, Celestino Gorostiza, Xavier Villaurrutia, Jaime Torres Bodet, Jorge Cuesta y los pintores Manuel Rodríguez Lozano y Carlos Lazo se dieron a la tarea de revisar los caminos de la poesía mexicana buscando la purificación de este arte.