jueves, 21 de noviembre de 2019

¡Abrapalabra! / Casa de la Cultura de La Trinitaria, Chiapas.


  Envíos

Todo lo que se da llega a destiempo.
           No existe otra manera.
Entre el ojo y la mano hay un abismo.
Entre el quiero y el puedo hay un ahogado.
Un país que asoma su cabeza deforme en una
           carta,
y va a darse a destiempo, nada es lo que
           esperabas.
Y lo que llega envuelto en papel de regalo se irá
           sucio de odio.

Bailamos entre los escombros de una cita.
Dibujamos una taza de café en el desierto.
Vivimos de sumar y de restar:
lo que te da el amor, lo que te quita el miedo.
Al final nos entregan los huesos de un perfume.

Aún así persistimos.
En alguna montaña vive un pez resbaloso.
Entre números rotos se desliza una estrella.

Jorge Boccanera


Cierta es aquella frase que dice: "El asesino siempre vuelve al lugar del crimen". Tal es mi caso, les cuento. El pasado 19 de noviembre me apersoné de nueva cuenta en la casa de la cultura "Antelmo Figueroa Pulido", en La Trinitaria. La vez anterior, invitado por mi querido maestro Ramón Preocupón, capacitando de manera lúdica a futuros mediadores de salas de lectura en la región, junto con mi cunca Julissa.


Con el corazón hecho un resorte (benditas metáforas) me sumé al encuentro regional y estatal de Centros Culturales y Casas de Cultura, en particular al Taller Regional de Capacitación "La fiesta creativa, dialogo interior", dirigido a los instructores artísticos culturales de las casas de cultura, esfuerzo coordinado por el maestro tovarich Óscar León (león de leer y león de fiera).


Antes de marearlos con el choro mareador al estilo de YoMeroMaromero (sí, extrañé a mi cunca en este trance talleril), les cuento quién fue don Antelmo Figueroa Pulido. Nace en la Trinitaria, Chiapas, antes Zapaluta, el 25 de mayo de 1887, fue aficionado a la lectura, de donde obtuvo una cultura más que sobresaliente, invitando después al pueblo a que leyera. 


Para tal fin llevaba libros a las casas de los pobladores y luego los recogía para llevarles a otras. Una suerte de préstamo a domicilio pero de manera literal. Por estas acciones el pueblo lo elige presidente municipal (1943-1944). Fue bibliotecario. En Tuxtla Gutiérrez, cuando era administrador de correos, escribe sus novelas y ensayos (¿a lo Rulfo?) que deja como legado histórico.


Luego de una presentación sencilla (a más de uno lo había visto dos veces en menos de un mes) les conté de qué va la Estrategia Nacional de Lectura, de sus esfuerzos por articular el gran trabajo que se realiza al interior del país y del estado, tanto en bibliotecas públicas como escolares, además de salas de lectura, paralibros y esfuerzos independientes como el de las colmenas de lectura.


Les conté también del largo camino recorrido por mí hasta esa mañana, de la consigna Tierra y Libertad, nombre del pueblo de mi familia materna. De la cabeza de Zapata en lugar de la cabeza de Ricardo Flores Magón, autor de la consigna. De la secundaria del mismo nombre (RFM), donde estudié, del apellido de mi padre, igual al del campesino y profesor rebelde, Otilio Montaño, amigo de Zapata, quien lo fusiló después. 


Para contarles todo eso dispuse de 22 consonantes y 5 vocales, lo demás fue pura técnica... chisme pué. Les dije que no sólo estamos hechos de historias sino también de letras. Que no era tan complicado apropiarse de ellas, y que además era su derecho el tener acceso a todas las palabras y utilizarlas como quisieran. ¿Para qué sirve leer entonces? ¡Para contestarle al poder!


Trabajamos Abrapalabras a través de estrategias de escritura experimental. Ensayamos oraciones con sentido, que no repitieran ninguna consonante ni vocal (debía tener las cinco), y que juntas debían de sumar 13 letras. Y lo logramos, porque el logro de uno es también de todos. Nadie es nadie solo. Después nos liamos con los palíndromos, haciendo trabajar las neuronas.


Posteriormente nos pusimos a recordar metáforas, reflexionando la importancia que tienen estas en el aprendizaje de los niñas y las niños y después en la vida adulta, en su poder de síntesis para adquirir conocimientos. Nos pusimos a recordar refranes que se explicaban después, haciendo pensar a más de uno, y de cómo algunos refranes aún se seguían usando en la familia y comunidad.


Decidimos parafrasear dichos y refranes en sus palabras clave, sustituyéndolas por las palabras: libro/s, leer, lectura/s, historias, cuentos, poesía, saberes, hablar, ignorancia, hojas, lectores, letras, entre otras más. Por ejemplo: 

Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente, quedaría así: 

Lector que se duerme, se lo lleva la ignorancia (aportación de uno de los compañeros).  


¿Y si esas refranes intervenidos se escribieran en las paredes de las bibliotecas, salas de lectura, casas de la cultura y centros culturales? ¡Uyuyuy! ¿Y si tuvieran formas caprichosas? ¿Y si crecieran del suelo y se treparan por paredes y techo? No quisimos esperar más y ensayamos sobre hojas los textos resignificados, cual si fueran muros, diseñando lo que nos gustaría escribir. 


Después nos transformamos en diccionarios humanos y escribimos las definiciones de cuatro palabras jamas leídas antes. Cuatro palabras que de seguro se hallan en libros de alguna especialidad, de las muchas ramas de la ciencia, en su sentido más amplio. Entre ellas coloqué las definiciones correctas, pero fueron otras las definiciones ganadoras. ¡Una chulada!


Cerramos con palabras encadenadas en un Mondongo (el fantasma de la ORMIGA comenzó a rondarnos), una manera divertida de aprender ortografía jugando. Lejos estaba de imaginar el error que iba a cometer por una mala decisión, acorralado por el cansancio y los principios en los que se sustenta el fomento de la lectura. 

De nuevo mil disculpas a todos aquellos a los que metí en un lío, sin desearlo. Disculpas también al camarada tovarich, pero sucede que a veces yo también me canso de ser yo. Ahora mismo estoy recargando la pila, descansando, no tengo necesidad de nada más. El fomento a la lectura lo hice, lo hago y lo seguiré haciendo por muchos años, desde donde yo vengo.

Las fotos son cortesía de Quique y YoMeroMaromero... Por mejores lectoescritores.

¡El mar y sus pescaditos! / Fomento a la Lectura, el Libro y Formación de Promotores de Lectura 2019 / Casa de la cultura de La Trinitaria



El pasado 15 de noviembre nos dimos cita mi cunca Julissa Palma y YoMeroMaromero, en el taller de Fomento a la Lectura, el Libro y Formación de Promotores de Lectura, invitados por nuestro querido amigo y compañero de batalla, Ramón (Preocupón) Martínez Mancilla.


En las jornadas del Encuentro Estatal de Mediadores de Lectura realizado a principios de noviembre en Tuxtla Gutiérrez, se comentó que en otros estados, donde hubo jornadas similares, se leía un poema de manera espontánea cuando las horas exigían su cuota de agoramiento. Dicho pretexto nos anima para compartirles algo de Rosario Castellanos: 

Nostalgia

Ahora estoy de regreso.
Llevé lo que la ola, para romperse, lleva
-sal, espuma y estruendo-,
y toqué con mis manos una criatura viva;
el silencio.

Heme aquí suspirando
como el que ama y se acuerda y está lejos.


Cada vez que mi cunca y yo nos reunimos para hacer fomento lector, saltamos al vacío. Esta vez no fue la excepción, con la grata sorpresa de hallarnos con asistentes interesados, dispuestos a divertirse y a mirarse en el otro (bendita otredad), siendo la casa de la cultura "Antelmo Figueroa Pulido", en el municipio de La Trinitaria (Zapaluta), espacio imaginante para la lectura.


"La imagen y la palabra se han acompañado a lo largo de la historia, al permanecer juntas le han dado sentido al mundo, el cual ha podido ser visto, oído, sentido, gustado, comprendido, interpretado y, sobre todo, preguntado. Cada palabra es un mundo que posibilita un infinito, las palabras tienen la enorme fortuna de ser interpretadas según los recursos de quien las lee". (Estela Vázquez)


Esa mañana mi Cunca y YoMeroMaromero platicamos de los cuentos a través de mi voz, les hablamos de las lecturas que nos habitan, y les motivamos a ejercer su capital cultural con dinámicas que apelan precisamente a eso, a lo aprendido (y aprehendido) de la lectura que hemos hecho nosotros mismos del mundo... Mundos dentro de otros mundos... ¡Cada cabeza es un mundo!


Cuando vemos por primera vez una "hormiga" y escuchamos su nombre, pero desconocemos la manera correcta de escribir lo visto u oído, de seguro lo estructuramos así: ORMIGA. Si no completamos el circuito imagen . palabra, crecemos con esa "falta" ortográfica, y se acentuará más si le sumamos nuestra falta de hábito lector.


Tal fue el caso en un ejercicio realizado por mi cunca, que consiste en un círculo donde se inicia con una palabra, por ejemplo: VASO, palabra terminada en vocal O. El siguiente debe decir otra palabra, la que sea, que inicie con dicha vocal: OLLA, y el siguiente otra palabra, por ejemplo: AMOR, y el siguiente otra, por ejemplo: RÁBANO, así de manera contínua.


La idea es hacer una secuencia sin detenerse, encadenando palabras hasta completar el periplo. Quizá por nervios, bloqueo, prisa o desconocimiento, no se ha logrado tener una secuencia "limpia", sin detenernos. En esta ocasión fue la palabra HORMIGA (también lo fue hoja, y otras que ahora no recuerdo) la gran villana (con un villano involuntario). 


Dio inicio la secuencia y, cada vez que tocaba el turno a un compañero en particular, la letra de referente era la "o". Él, de inmediato decía: ¡hormiga! Todos gritaban y decían que no, porque esa palabra comienza con "h" y no con "o". Volvían a intentarlo y, por alguna razón, tocaba el turno al mismo compañero, con la misma vocal. Después de dudar un poco, repetía: "hormiga".


Así más de tres veces, hasta volverse un gazapo divertido para unos y aleccionador para otros, quienes ignoraban que HORMIGA lleva "ache" antes de la vocal "o". Todos divertidos menos el compañero,  villano involuntario, que repetía una y otra vez la palabra sin entender la situación, luego formaba la letra O con sus dedos y gesticulaba la vocal con los labios, extrañado.  


Mi cunca y YoMeroMaromero dimos por hecho (las prisas, las benditas prisas) que al comentar entre todos porqué no era correcto usar H/ORMIGA en el ejercicio de "palabras encadenadas" (a burro, hasta suena a nombre de telenovela), continuamos con el taller planeado para la lectura en voz alta. 


Se hicieron ejercicios de respiración, de modulación de la voz, se leyeron trabalenguas y se practicaron elongaciones en determinadas partes de un cuento escrito o gráfico. ¿Cómo hablan los personajes que habitan los libros? Hubo de todo, para nuestra sorpresa, destacando una gran habilidad entre los compañeros, dispuestos y convencidos de que leer es el camino.


También hubo nubes y se construyeron historias a partir de la nada, bueno, ni tanto, a partir de hojas de papel, que luego se volvieron nubes, que luego se convirtieron en personajes, que luego se transformaron en historias donde aparecieron vegetales, rostros, extraterrestres, entre otras cosas de verdad bastante creativas, hasta cerrar el taller con las palabras encadenadas... de nuevo.


Más de uno decía: "sí se puede hacer la secuencia"... "concéntrense"... "atentos pue"... "hormiga lleva ache"... "prohibido decir hormiga"... entre otras frases motivacionales. Debíamos cerrar esa mañana espléndida de taller con el encadenamiento casi perfecto de palabras, hasta completar el periplo. Y que nos aventamos a una sola ronda, temerarios.


Una a una fueron llegando las palabras, hasta tocar el turno al "villano involuntario", y con qué letra se imaginan... ¡Con la letra O! Todos quedamos mirándolo, gesticulando cualquier cantidad de palabras que inician con esa vocal. Él miraba de un lado a otro desconcertado, dudoso, casi acorralado, pronunciando al final la palabra HORMIGA, empeñado en su papel de villano involuntario. 


Dijera Jack El Destripador: vamos por partes. La palabra oral expone conceptos que, al pensar, producimos cada uno de nosotros. Por ejemplo, vemos a las h/ormigas y hablamos de ellas, es algo que ocurre como parte de la vida diaria. La escritura, en cambio, es la materialización de eso que tenemos "dentro", visto y oído. La escribimos para revisarla, cuidarla, mejorarla y reaprenderla, por ejemplo, en una fábula. 


A escribir se aprende leyendo, sin duda. Al menos a escribir como la gramática manda. Pero antes de eso también existen otras maneras. Puede ser jugando con palabras encadenadas, con mondongos, con metáforas, alegorías, palíndromos, jitanjáforas. Mi cunca y YoMeroMaromero jugamos, nos divertimos y aprendemos. 


Las horas se fueron volando (benditas metáforas) y nosotros agradecimos la organización de los compañeros de la casa de la cultura y del personal de la red de bibliotecas, amigos generosos todos. De los compañeros asistentes al taller, qué decir que no sea gracias... Julissa y yo prometimos verlos pronto... Por mejores lectores y escritores.


Las fotografías que ilustran el blog, son cortesía de Ramón Preocupón, Hervin, Julissa y de Yo MeroMaromero.








jueves, 7 de noviembre de 2019

¡Nadie te creería! / Casa de la cultura de Pichucalco, Chiapas.




El pasado miércoles 6 de noviembre viajé a la ciudad de Pichucalco, para dar de gorgoritos sobre fomento lectoescritor en la Casa de la Cultura, bajo la dirección de la maestra Lucero. Sí, una vez más otro salto al vacío, a la región donde la lluvia, el calor y zancudos fantásticos, son cosa de todos los días. No se puede esperar nada menos de la selva.



Me encontré con compañeros de las casas de la cultura de Tapilula, Soyaló, Juárez, Bochil,  Tapilula, Solosuchiapa, Ixtacomitán, Simojovel y Pichucalco. Con el dengue en el aire, lo único que nos separaba de zancudos alucinantes pegados a las paredes, cual vampiros, eran las historias de asaltos cotidianos, de cuentos sobre grandes hacendados, chocolateros, ganaderos, petroleros y del mito de la muerte...

Mi nave espacial. En él llegué por la madrugada, y en él mismo partía por la noche, del mismo miércoles, de regreso a casa.

... del emperador Cuauhtémoc en tierras del norte de Chiapas, me sumé al encuentro regional y estatal de Centros Culturales  y Casas de Cultura, en particular al Taller Regional de Capacitacion "La fiesta creativa, diálogo interior", dirigido a los instructores artisticos culturales de las casas de cultura, esfuerzo coordinado por el maestro tovarich Óscar León.

Zancudos reunidos en los recovecos de la casa de la cultura

La encomienda de la Estrategia Nacional de Lectura (ENL) es la de sumar, de manera estratégica, los esfuerzos que se realizan en materia de fomento a la lectura y escritura a lo largo y ancho del país. En el caso de las dependencias de gobierno, en particular el CONECULTA - Chiapas, a través de sus casas de la cultura y del  Consejo Estatal de Fomento a la Lectura y la Creación Literaria.

Zancudos tomando posiciones para el ataque kamikase
Una de las resposabilidades es la de formar a las niñas y los niños en las salas de lectura y bibliotecas con mejores prácticas de lectura donde no sólo “sepan leer”, sino, desarrollar por medio de estrategias innovadoras la “capacidad de comprensión” que les permita identificar su realidad y desarrollar su potencial para convertirse en mejores seres humanos. 


La meta es lograr que se tenga una motivación permanente por la lectura y la integren en sus actividades y espacios cotidianos. Así, favorezcan el desarrollo de sus potencialidades y capacidades para seguir aprendiendo y mejorando su participación en diferentes ámbitos de la vida social. En suma, la ENL asume como meta el fomento a la lectura para promover el pensamiento crítico en la población. 


La ENL se enfoca en las acciones para mejorar la enseñanza y el aprendizaje de la lectura; una de esas acciones son los talleres regionales de capacitación a instructores artisticos de varios municipios de la entidad chiapaneca, en materia de artes escénicas (música, danza y teatro) y en el compartimento de estrategias de fomento a la lectura y la creación literaria.


Después de un día tuxtleco extraño y después también de finalizar el programa La Lengua de don Beli, en Radio Unicach, viaje más de seis horas hasta mi destino, hallarme con las compañeros y los compañeras de casas de cultura de la Zona Norte, para tener una charla literaria con ellos y contarles de un libro que me acompaña desde hace mucho: NADIE TE CREERÍA.


Antes de eso, compartimos nuestras historias inmediatas, después hicimos un poco de escritura experimental y conocimos algunos de los variados textos escritos por Luis María Pescetti, el autor del libro que esa mañana alucinada, nos tenía reunidos / parapetados en la sala de cómputo de la biblioteca municipal.


Ensayamos lecturas invertidas, textos unidos por obra y gracia del ingenio, ausencias vocálicas y un cuento de amor y amistad lleno de caca. Fueron textos divertidos, escritos que coincidimos pueden divertir (y divierten) a chicos y grandes por igual. La idea de Pescetti (igual a la de Cortázar) es la de "cazar" lectores (acá los zancudos habían logrado penetrar el parapeto).


Tuvimos que abandonar nuestra guarida / sala de trabajo, porque la situación era alarmante. Una chica dijo, entre risas: "es una epidemia de zancudos". Yo no lo podría haber dicho mejor. Un  equipo de fumigación llegó a la casa de la cultura (coordinado por la presidenta del DIF municipal) y, mientras preparaban la solución correcta nosotros, lo digo sin ningún pudor, huíamos del lugar. 


Volvimos después de comer, sorprendidos de los muchos zancudos desperdigados sobre el piso. Decidimos abordar algo que en otras ocasiones ha sido practicamente imposible: construir nuestra Historia Lectora. ¿Qué lecturas nos han formado, desde que tenemos memoria, hasta el día de hoy? Si partimos de la idea de que se lee con todos los sentidos, imaginen el cúmulo de historias.


Cada uno se puso a recordar lecturas de libros, revistas, programas de Tv y de radio, comidas, olores, música, obras de arte, imágenes en general de artistas o personajes admirados que de alguna manera inspiraron o influyeron etapas de nuestra vida, influencias igual de importantes que las halladas en los libros, en las películas más entrañables, en el parque de la infancia... en el sabor del domingo.  


Más que taller fue una charla entre amigos, entre compañeros de vida, contemporáneos repletos de historias. Sí, confesamos hemos vivido, que hemos leído al mundo desde nuestro capital cultural, y que lo hemos asimilado igual pero distinto... Por mejores lectores y escritores.