jueves, 5 de septiembre de 2019

¡Nadie te creería! / Escuela Primaria José Emilio Grajales / Casa de las Artes Corazón Borraz


¡Las vacaciones se fueron volando! (benditas metáforas) Regresamos a la Casa de las Artes Corazón Borraz los mismos loquitos que, desde febrero, siguen pensando que los niños deben de ser primero... ¡siempre! Nos visitaron más de 90 niñas y niños (acompañados de maestros y madres de familia), de la escuela primaria José Emilio Grajales (San Pedro Progresivo).


En lo personal fue algo especial, ya que no pude estar la vez anterior en que los niñas y las niños de otros grados nos visitaron el pasado jueves 20 de junio, ocasión en la que no pude estar con ellos jugando y contando cuentos. Pero esta vez me desquité de lo lindo y, aun cuando no pude acompañar más que la mitad de ellos, los disfruté igual.


En esa ocasión les conté de José Emilio Grajales, del concurso donde José ganó el primer premio de una convocatoria para componer el Himno a Chiapas, y de otras curiosidades. Sin duda el nombre que tienen la mayoría de las escuelas de nuestro estado, son parte de la memoria histórica y cultural de Chiapas, y esta memoria debemos de recuperarla porque es parte de nuestro capital cultural.


Antes de ponerme en "modo disperso", les cuento que hoy hubo lectura en voz alta, se contaron cuentos usando el kamishibai, emocionarios y miedos reventados, se reconocieron a sí mismos en el otro, dibujándose y escuchando poesía de Octavio Paz, además de armar charritos, conocer un poco más de la historia de México y disfrutar de tres cortometrajes relindos, todo esto bajo la coordinación de Ramón Preocupón.


En estas vacaciones de verano sucedieron varias cosas, entre las que destaca la instalación del Consejo Estatal de Fomento a la Lectura y Creación Literaria, acercándonos un poco más a la utopía (aunque se lea contradictorio) de hacer de Chiapas, y de México, un terruño de lectores. Se busca también sumarnos a la Estrategia Nacional de Lectura, para fortalecer nuestra identidad literaria y cultural.


Vamos poco a poco porque llevamos prisa, aunque no ha sido fácil tratar de articular los esfuerzos de instituciones educativas y culturales, del gobierno estatal y los gobiernos municipales, de creadores y de la ciudadanía en general que, de distintas maneras, hace fomento lectoescritor. No están todos los que son ni serán todos los que estarán.


El lunes 26 de agosto se instalaba, en el municipio de Comitán de Domínguez, el Consejo Municipal de Fomento al Libro y la Lectura, presidido por mi estimada Angélica Altúzar Constantino. ¡Qué alegría! También qué ganas de que los demás municipios dieran un paso igual, para sumar de manera institucional al esfuerzo que más de uno realiza desde su trinchera personalísima en cada rincón de Chiapas. 


Más de uno tiene sus reservas de lo que ha estado sucediendo desde hace semanas con relación a la articulación de esfuerzos de fomento a la lectura y la creación literaria. Hay controversia y se han vertido opiniones a favor y en contra, sobre incorporarse a la Estrategia Nacional de Lectura con sólo unos cuantos, y no con todos. Insisto, esto es voluntario, estará el que así lo considere.


Tengo más de tres lustros en estos menesteres administrando talleres artísticos y culturales (incluidos los literarios) desde el consejo de cultura, también como acompañante de lectura y escritura sin distingo de públicos. Podría enumerar varios ejemplos del éxito de mis fracasos, pero las satisfacciones siguen siendo las más y se me pasa. Soy un cazador de lectores y escritores voluntarios, y algo he logrado.


También es verdad que, en el más llano de los panoramas, el que existan o no consejos estatales o municipales no cambia el esfuerzo individual de cada uno de los que hacemos fomento lectoescritor. Pero es precisamente esa individualidad la que debemos fortalecer. ¿Cómo? Uniéndonos. El Consejo Estatal o Municipal hará lo propio, articulando estrategias de acuerdo a sus propias evaluaciones.


En suma, esto apenas comienza (otra vez), va lento pero seguro. Goza de la libertad y no coarta ni condiciona a nadie. En lo personal sigo haciendo lo que más me gusta, voy a casi todos los lugares donde me inviten y lo hago, casi siempre, como si fuera la primera vez. Y sí, también en este noble ejercicio del fomento existen personas confundidas que han intentado hacer negocio a mis costillas.


Vuelvo a la mañana de hoy con los niñas y las niños de la escuela primaria José Emilio Grajales, vuelvo al asombro, a la chispa de sus ojos al ver aparecer y desaparecer personajes de un libro mágico, al sorprenderse del feroz apetito de Polifemo, que puede devorar a un humano de dos mordidas, o lamentarse por la suerte de don Quijote de La Mancha en su aventura contra gigantes.


No cabe duda de que siempre estamos volviendo, como hoy. Agradezco a los voluntarios e involuntarios actores que han sostenido esta aventura, esperando pronto ocupen estos espacios muchos más mediadores, artistas de la palabra oral y escrita,  con su justa remuneración. También con la presencia de creadores que nos compartan como leer el mundo, con los demás sentidos.


Las fotografías que ilustran esta entrada del blog, son cortesía de Ramón, Liz y YoMeroMaromero. Sigan viendo porque abajo hay más... Por mejores lectores y escritores.











miércoles, 28 de agosto de 2019

¡Bibliotecólogos de hoy! / Charlatorio en el CCCJS / 26, 27 y 28 de agosto / Estrategia Nacional de Lectura


Tuvimos el honor de conocer y reconocer a la Dra. Rosa Elba Chacón, mis compañeros de fomento lector y YoMeroMaromero, al asistir a lo que buenamente ha resignificado el buenazo de Toño Quijote con el nombre de charlatorio. Dicha actividad fue para alumnos de distintos semestres de la licenciatura en Bibliotecología y Gestión de la Información, de la Universidad Autónoma de Chiapas.


Con la coordinación de mi querido amigo Ramón Martínez Mancilla, responsable de la Oficina de Fomento a la Lectura y la Escritura de la Red Estatal de Bibliotecas Públicas del Estado de Chiapas, nos apersonamos mi querido tocayo Toño Quijote, mi cunca Liz Montoya y YoMeroMaromero, con aproximadamente 25 unachenses, para compartirles experiencias y estrategias de fomento lectoescritor. 


El día 26 de agosto abrió plaza mi tocayo Toño, compartiendo cuentos y poesía; el martes 27 me apersoné para compartir cuentos propios y ajenos, ejercitándonos tambien en el noble arte de la escritura; cerrando el día 28 mi querida y admirada cunca, Liz Montoya, con estrategias de acompañamiento lector, sumando en total 12 horas de charlatorio, que tuvo en común no sólo los libros, sino también el juego.


Al final nos fuimos ciertos de algo: se necesitan bibliotecas de hoy, no de ayer. Coincidimos también en que las bibliotecas tienen una función más allá del mero acto de consulta escolar. También son espacios para reunirse, para compartir temas e ideas, para debatir y sobre todo para arriesgar el capital cultural, que es dinámico. No olvidemos que se lee no solo con los ojos, se lee también con los demás sentidos. Pero, ¿cómo volverse un lector voluntario?


Silvia Castrillón, en el libro El derecho a leer y a escribir (colección lectura sobre lecturas) menciona que la democratización de la escritura no será posible si la población no se apropia de la lectura... La lectura no es una necesidad sentida por grandes sectores de la población, ni la consideran como un instrumento para su beneficio; no les interesa.


Leer hace posible ser, estar y actuar en el mundo. Es más, la lectura es un DERECHO DE TODOS, y es también un medio para mejorar nuestras condiciones de vida. Más de uno cree que "inyectando" presupuesto a las bibliotecas, estas mejorarán. Los bibliotecólogos de hoy deberán construir programas de mejoramiento en las bibliotecas, incluídas las nuevas tecnologías. Se requieren bibliotecas dinámicas, activas.


¿Qué tan públicas son las bibliotecas públicas? A finales del siglo pasado asistía regularmente a la biblioteca central de la UNACH, no sólo investigar, sino a escuchar música en la fonoteca, ver mapas en la mapoteca, disfrutar una película en muestras de cine permanentes, que proyectaba películas hubiera o no espectadores. Curiosear en la hemeroteca o escuchar una charla sobre temas de interés general.


Hoy esos servicios ya no son "públicos", y en el peor de los casos han desaparecido. Sigo esperando el encuentro del siglo entre el libro más consultado contra el menos examinado, comentado por especialistas en cada uno de sus contenidos. O conferencias sobre temas de interés ciudadano (por ejemplo derechos humanos, migración, entre otros) ofreciendo un acceso real y democrático de la información.


Entre los compañeros universitarios y futuros bibliotecólogos, hallé a personas inhibidas, con temor a equivocarse, desconfiados, y eso lo notas al ver su escritura. Hablo de la forma, no quiero pensar el fondo. Deben de ser bibliotecarios lectores, críticos y reflexivos, tal cual lo dice el perfil de egreso de la licenciatura. También seguros de sí mismos, curiosos, atrevidos, que puedan construir argumentos y que arriesguen su capital cultural.


Quiero comentar también que esta actividad se suma a la articulación de esfuerzos entre instituciones, en este caso la Red de Bibliotecas Públicas y la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Chiapas, abonando a la Estrategia Nacional de Lectura y a los lineamientos del Consejo Estatal de Fomento a la Lectura y Creación Literaria, instalado recientemente.


En lo general disfruté mucho compartir con mis colegas unachenses estrategias y juegos. Un pajarito me dijo que en el recuento del charlatorio se fueron contentos, interesados y en algunos casos sorprendidos, pero con la disposición de ser bibliotecólogos de hoy.


Les dejo el resto de fotografías, cortesía de mis amigos Ramón Preocupón y Liz, quienes de manera generosa las comparten para este blog... Por mejores lectores y escritores.



















jueves, 22 de agosto de 2019

Toño (o el moderno Sísifo)


Aquel primero de enero Toño despertó con unas ganas enormes de mover el mundo. Apenas y podía contener el deseo por levantarse y salir en busca del punto exacto donde comenzar el envión. Se dio el tiempo para tomar la decisión de no contarle a nadie del movimiento perpetuo que lo invadía, menos sobre la posibilidad de aquel avance que se antojaba imparable, balístico, mítico... esdrújulo.

Imaginó que ese empuje venido de quién sabe dónde no era algo exclusivo, igual y otros habían amanecido con las mismas ganas de mover el mundo -hasta ese instante -, detenido. Pero en poco tiempo, el ímpetu de Toño por cambiar el paisaje lo llevó a cometer un error, desatando la ira del dios Oficíneo. 

La suerte estaba echada.



El famélico dios lo condenó a empujar no el mundo, sino un conjunto de trámites igual o más pesados que una roca. Sus ganas por encontrar el punto de apoyo, tan necesario, le hizo creer que superaría la condena y, sin chistar, cargó un día entero el "tramirocoso" conjunto hasta su epílogo. Al día siguiente despertó con las ganas prístinas, encontrándose de nuevo con la obtusa "tramiroca" que lo esperaba, imperturbable, para ser llevada de nueva cuenta hasta la cima. 

En vez de agüitarse, Toño se vio invadido por esas ganas irrenunciables de cargar la pesada condena. No podía negarse, el deseo por empujar el mundo era más fuerte que él.


Sucedió entonces que por la mañana cargaba el "tramirocoso" bulto, dormía con el ocaso y, al día siguiente, se repetía la escena de un réprobo Toño cada vez más agotado mental y físicamente, pero con el deseo intacto por mover el mundo. 

Muchos fueron los días y muchos los epílogos, tantos, que durante el transcurso de los mismos le fue sucediendo lo que al personaje del Diario de un loco; no el del libro de Gógol, sino del de Lu Xun, quien transitara de la demencia a la razón. 

A escasos días de cumplir el periplo doscientos, Toño descubrió que el "tramirocoso" armatoste no era otra cosa que la suma de todas las condenas liberadas por el confundido dios Oficíneo. ¿Cuántos "Toños" había repitiendo el mismo día y la misma condena?



Toño pudo observar, mientras cargaba por enésima vez la condena del día, que el dios ignoto se hallaba confundido, atrapado entre el estar y el ir. También miró que los demás, Sísifos modernos, a diario arrojaban sus respectivas "tramirocas" sobre los otros, sin ningún empacho ni remordimiento.

Eran remedos de Sísifos, sin alma ni pasión. Individuos con un rencor acumulado de siglos, soberbios, llenos de ocurrencias; seres condenados a la ambición más ordinaria que los tenía extraviados en la oscura noche de la ignorancia. ¿Qué hacer? ¿Qué decir?

Toño estaba por descubrir el punto de apoyo para mover el mundo, su mundo... otro. Algo en su interior le decía que era urgente, porque era para la eternidad.